¡Ay Carmena!: La "lealtad" y la competitividad en el management

Parece que estos dos atributos se manejan de una forma excluyente, que como el agua y el aceite no acaban de ligar, ni en las empresas ni en la politica.

Esta señora- a la que no he votado- pero que me merece todo el respeto intelectual se ha embarcado en una aventura que la coge un poco mayor- 73 años no me parece nada recomendable para ocupar una posición ejecutiva-. Han construido sobre ella una imagen capaz de aglutinar muchos votos y de esta manera impedir que la esperpéntica Esperanza Aguirre fuese la alcaldesa.

Carmena representa el cambio frente a la corrupción, magníficamente representada por la banda de corruptos del PP pero que también se ha manifestado en su pareja de baile en el bipartidismo. Pero parece que esta sociedad no tiene enmienda y los buenos propósitos no pasan de ahí; a las primeras de cambio la nueva alcaldesa nombra en su equipo al marido de una sobrina- y parece que Ada Colau, otro adalid del cambio, también se ha apuntado al carro del nepotismo-.

¿ Tan difícil es ser coherente? ¿ Tan difícil es actual correctamente, evitando situaciones que a todas luces van a escandalizar?¿ Es tan fácil demostrar falta de respeto a la sociedad?

Si intento ordenar en el tiempo la aparición de la “lealtad” y la incompetencia llego a una situación comparable a la tan manida del huevo y de la gallina; pero finalmente ese no es el problema y hoy nos encontramos con dirigentes incompetentes que compran voluntades mediante la promesa de un excelente futuro junto a ellos- y mientras ellos duren-.

El management y la posición de alcaldesa no son posiciones de privilegio sino de servicio y renuncia. Cuando tu eres responsable de un equipo debes mostrar consistencia y coherencia y debes abandonar cualquier tipo de comportamiento que comprometa a ambos.

Si tu eres el padre de Messi y además eres entrenador o presidente de un equipo de futbol debes renunciar a que tu hijo- aunque sea el mejor del mundo- juegue en tu equipo. Messi no va a tener ningún problema para hacer una brillantísima carrera profesional y su padre debe renunciar a que su hijo juegue en su equipo; renuncia importante pero que debe ser un condicionante ineludible para él. ¿ Es el marido de la sobrina de Carmena el Messi de la administración publica? Me temo que no pero aunque lo fuese primaría la renuncia.

En las empresas y en la política no abundan los Messi y cuando un manager mediocre forma su equipo utiliza el criterio de la “lealtad” y para ello incorpora a inútiles ya certificados como “leales” o a inútiles que a cambio de ese puesto de trabajo- inmerecido- comienza su camino hacia la “lealtad”.

La lealtad es fundamental y tan importante como la profesionalidad pero la “lealtad” es nefasta y absolutamente incompatible con la profesionalidad.

La casta política y los managers obsoletos- que desgraciadamente son muchos en nuestro panorama empresarial- ven su posición como un privilegio al que no están dispuestos a renunciar y para ello necesitan a sus palmeros. Así se establecen y perpetúan cadenas de “lealtades” que son imposibles de romper salvo que alguien con los principios básicos de management y con autoconfianza y consistencia haga primar la profesionalidad.

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