Management y el emprendimiento social

He estado y estoy involucrado, como mentor, en proyectos de emprendimiento social. Estos proyectos se caracterizan porque son promovidos por gente joven, muy preparada y con una fuerte sensibilidad social. Todos adolecen de falta de financiación, pero esta circunstancia la comparten con cualquier otro proyecto de emprendimiento de negocio.

Los emprendedores sociales visualizan un cambio en la sociedad- absolutamente necesario- que moverá a los consumidores y empresas a decidir por productos con valor social frente a los productos y servicios tradicionales que están en manos de empresarios ajenos a estos planteamientos- por no hablar de aquellos que buscan ventajas en un planteamiento antisocial-.

Por valor social se entiende la consideración por el comportamiento ético y por el impacto ecológico; con condiciones de trabajo dignas y que traten de evitar las exclusiones y desigualdades.

Ojala que estos emprendedores sean visionarios, y vaya por delante mi reconocimiento hacia ellos por su planteamiento, pero quizás queda cierto tiempo para que el componente social se convierta en esa ventaja competitiva imbatible para aquellos que no hayan evolucionado. En este post voy a intentar explicar cómo creo que se deben conjugar el aspecto social y la competitividad.

Cualquier proyecto de emprendimiento social que haya sido acometido para convertirse en el modus vivendi de sus promotores debe basarse en un modelo de negocio que genere una cuenta de resultados positiva y que sea capaz de atraer a inversores que financien su desarrollo y crecimiento. Por tanto los objetivos del proyecto deben ser económicos.

Desde mi punto de vista el mero hecho de que un proyecto empresarial se quiera ejecutar dentro de un marco socialmente impecable no debe provocar que todo se confunda en un tuto revoluto donde los temas económicos se ablanden con matices sociales o que los temas sociales se endurezcan con tintes económicos. Cuanto mejor sea la cuenta de resultados de la empresa, mayor será el impacto social que los promotores podrán ejercer.

En este sentido los objetivos del negocio deben ser económicos y no tendría sentido fijar objetivos sociales. Por otra parte en una ONG los objetivos deberían ser sociales. En el primer caso la actividad económica debería estar limitada por el comportamiento social y en el segundo caso, la ONG, se requerirá financiación para desarrollar la actividad social.

Por tanto, un emprendedor con visión de la evolución social de los mercados y que pretende crear una empresa con viabilidad a futuro debe definir unos objetivos de negocio y debe desarrollar productos y servicios que sean competitivos- per se-. Debe establecer una dinámica de funcionamiento- lo que sería la cultura en una gran empresa- en la que se contemplen todos los principios a seguir en la fabricación y venta de los productos. En un proyecto de este tipo esa dinámica de funcionamiento debería ser de obligado cumplimiento y debería ser un marco estricto que evitase cualquier mala práctica.

El Premium de un producto social y su mejor aceptación, como tal, por parte del mercado debe ser un concepto sólido sobre el que construir la empresa, pero de momento hay que competir con los criterios de compra actuales- funcionalidad, precio, calidad de servicio-, y sería muy peligroso pensar que el mero hecho de ser social es suficiente para conseguir pedidos. Además, es importante entender si los early adopter de las decisiones sociales son suficientes, en numero, para cumplir los objetivos de negocio y para que el proyecto vuele.

Por ultimo, cuando los productos y servicios con valor social sean el nuevo paradigma de mercado serán muchos los que se apuntaran al carro y no todos evolucionando, sino manteniendo the same old way pero adaptando la comunicación a los nuevos tiempos.

Los emprendedores sociales son necesarios pero deben construir su éxito desde una plataforma de negocio, creando y desarrollando empresas que compitan fieramente pero siendo un modelo de buenas practicas.

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