¿Por qué no soy aun del Barça?

Varios amigos me han hecho esta pregunta esta semana después del nombramiento de Tito Vilanova como sustituto de Guardiola, por su significado como política de promoción interna. Quizás no soy del Barça porque a los 3 años de edad ya era socio del Madrid y porque miro al Barça fundamentalmente como una fuente de ilustración de mis ideas sobre el management, las cuales veo continuamente reflejadas en ese club durante los últimos años. Por otro lado,  como aficionado, al fútbol debo reconocer que juegan de maravilla.

Estaba seguro que Pep se iba, pero me ha sorprendido la nominación de Tito, no porque no sea lógica, sobre todo para mis preferencias, sino porque ese tipo de decisiones no se suelen tomar. Incluso diría que me ha molestado no adivinarla, porque en los últimos años el Barça ha dado sobradas muestras de su apuesta por la promoción interna dentro de un contexto más general de coherencia, con un planteamiento de actuación.

Felicidades a quien haya tomado la decisión, ya que además de ser coherente apostar por la cantera, es un elemento motivador para todos los técnicos del Barça, al igual que las apariciones de canteranos  recién llegados en partidos decisivos, es una motivación para todos los futbolistas de las categorías inferiores.

En la vida de cualquier profesional, pero desde luego en la de un manager, existe tanto una evolución en la aportación que el manager hace al puesto que ocupa, como una contraprestación  en la experiencia y enseñanzas que saca de él. En un principio existe un desequilibrio a favor del manager, pero a  medida que este se va haciendo con la posición se produce un balance, que tenderá a desequilibrase a favor de la posición, si el manager es realmente bueno. De este modo, si el manager se perpetúa en el puesto sin que él tome la decisión de irse o alguien le remueva, se entrará en una fase de encefalograma plano donde ni la posición ni el manager sacan ningún beneficio.

Un manager ambicioso, cuya ambición esté sustentada en una contrastada valía y un potencial de crecimiento, tiene que ser capaz de decidir el momento en el que debe dejar una posición para afrontar un nuevo reto profesional. Y ese momento está marcado por el correcto balance mencionado en el párrafo anterior evitando llegar a una situación en la que el manager no aporte nada y tampoco aprende,  y la decisión de Pep lo ilustra magníficamente.

Pep ha conseguido todo en cuatro años como entrenador, por lo que a partir de ahí, cualquier resultado que consiguiese en el futuro estaría condicionado por sus éxitos pasados y solo podría ir a peor,  aún consiguiendo buenos resultados, por encima de la media de lo conseguido por los entrenadores del Barça o mejor que su eterno rival. Él mismo estropearía su hoja de servicios (cosa que estoy seguro que no quiere hacer)  y ni el equipo, ni el club, ni la afición sentirían esa sensación que hoy sienten, sino que pensarían que cualquier tiempo pasado fue mejor y poco a poco esta situación se iría retroalimentando hacia peor.

Este no es el proyecto Guardiola sino la etapa más brillante del proyecto de Cruyff. Guardiola se ha incorporado a él y lo ha hecho explotar por su pasado culé, su alineamiento con las tesis de Cruyff y su “preparación a través de toda la escala” (desde recogepelotas a entrenador del segundo equipo, pasando por todos los escalones intermedios), que es algo que hasta ahora no había ocurrido.

Todo manager ambicioso y vivo necesita retos continuos donde siga siendo capaz de aprender y progresar, por lo que para ello, tiene que ir abandonando, a su debido tiempo, terrenos conquistados por nuevas aventuras. De este modo, la nueva aventura de Guardiola  es ser capaz  de repetir sus éxitos fuera del Barça, con los mismos registros o con otros. Este nuevo proyecto le  llevará más de cuatro años y seguro que le costará llegar a los primeros triunfos, pero para él significará un crecimiento como entrenador, que en su etapa actual estaba ya agotado.

Sería positivo que algún equipo, a poder ser español y me encantaría que fuese el Madrid, diera a Pep la oportunidad de desarrollar un proyecto como el que Cruyff, pero que sea suyo.

Por último, en cuanto a la decisión de Tito, es la correcta, lo que no quiere decir que salga bien porque ni esa decisión ni ninguna alternativa estaría libre del posible fracaso. Se ha elegido a Tito por continuidad y porque seguro que reúne las condiciones necesarias para dirigir, pero está por ver si es capaz de hacerlo.  Si sale bien, como observador estaré contento, si sale mal lo estaré como madridista.

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