Ahora por lo menos servimos de mal ejemplo (Les Luthiers)

Ya estoy de vuelta a la dura batalla, con mis mejores deseos para todos y con  la clara convicción de que el entusiasmo individual y el extra esfuerzo laboral de aquellos que tengan un puesto de trabajo, es un bálsamo más eficiente que el proceloso mundo de los bancos malos, rescates y otras delicatessen.

Me inspiro en los Luthiers para abrir el fuego y echo mano de la actuación del gobierno, no para hablar de política, sino para ilustrar comportamientos y actuaciones a todas luces erróneas que también se producen en las empresas, donde sin embargo, no son visibles para el gran público. No es la primera vez que utilizo este recurso y como en las anteriores ocasiones, no opino de política, sino que me aprovecho de ella para ilustrar situaciones, ya sea ahora a costa del PP, como anteriormente con el PSOE…

Para ponernos en situación, imaginemos un nuevo director general que se hace cargo de una empresa que va mal, o muy mal, y que ha decidido acometer el reto. De este modo, su hoja de ruta debe pasar por los siguientes puntos:

– Fijar clara y realistamente las expectativas de la larga travesía hasta los números negros.

– Tomar decisiones de negocio para cambiar la estructura.

– Explicar sus planes.

– Mientras que no consiga resultados, conseguir la credibilidad mediante un comportamiento y actuación consistente con sus planes.

– Comunicar continuamente sobre la evolución y sobre las cosas que se están haciendo, mantener la cercanía con sus colaboradores, clientes, etc.

Esta hoja de ruta, en la que yo creo firmemente y seguro que no soy  el único, hoy brilla por su ausencia en la “gestión” que está llevando a cabo este gobierno. Así que siguiendo las enseñanzas de Les Luthiers, voy a repasar tres aspectos muy ilustrativos presentes en esta situación: culpabilidad y responsabilidad; recortes absurdos y falta de autocritica.

1.- Culpabilidad y Responsabilidad

Para empezar, creo que el término culpabilidad es poco adecuado para juzgar responsabilidades por las decisiones que los managers deben tomar y que conllevan fracasos, aunque su utilización, puede llegar a facilitar el entendimiento de determinadas situaciones. Sin embargo expongo mi no rotundo a conjugarlo en pretérito utilizándolo en referencia a la situacón heredada.

Cuando un manager se pone al frente, desde ese momento, es el único responsable de los resultados de su gestión. De este modo, debe arrancar el espejo retrovisor y nunca mirar hacia atrás, la herencia del pasado se disuelve cuando alguien decide aceptar una nueva posición. Así, cuando de forma recurrente se hace mención a esa culpabilidad ajena, lo que se está dejando patente es que el nuevo responsable es incapaz tanto de solucionar la situación, como  de llevar adelante la responsabilidad que ha asumido, por lo que más le hubiese valido no aceptar el reto.

2.- Recortes absurdos.

Si se hace un ERE en una televisión pública del 75% de la plantilla, no solo parece que es una barbaridad sino que realmente lo es, lo cual pone en evidencia que los gestores son incapaces de acometer una reforma y que como malos gestores, recurren al fácil ejercicio de recortar.

Cuando un recorte parece absurdo, en la mayoría de los casos es que realmente lo es. Además es un síntoma claro de que lo que realmente se necesitaba, era tomar una decisión de negocio que cambiase algo sustancial del modelo o de la estrategia actual.

Personalmente no soy partidario de los cambios en los modelos de negocio y estrategias, sobre todo, en tiempos de bonanza y cuando tras ello aparece una cierta precipitación o simplemente una necesidad de cambiar algo. No obstante cuando hay una crisis profunda en una compañía y cuando  a su responsable, el amigo Rajoy, le faltan adjetivos superlativos para tildar la gravedad de la situación, resulta chocante e inaceptable que diga que está haciendo lo único que se puede hacer. Le corrijo Sr. Rajoy, siempre hay soluciones pasa sacar adelante una empresa y me imagino que esto es aplicable a un país, el problema es que usted no las ve, por lo que se limita a subir los precios (impuestos) y a recortar de una manera brutal los gastos, adquiriendo unos pasivos que veremos si podemos pagar, pero sin solucionar ninguno de los problemas estructurales.

3.- Falta de autocrítica.

La falta de autocrítica es el último aspecto que quiero considerar. El amigo Rajoy sostiene que todo lo que ellos hacen está bien hecho y que además están haciendo lo que se tiene que hacer. Así para el presidente el problema es del euro, del BCE, de la Comisión Europa, por supuesto de Zapatero e incluso llegué a escuchar alguna alusión a un Felipe, que en un principio me entró la duda por si se refería a Felipe II, pero que ya me aclararon que era una alusión a González.

Este discurso tan elocuente se repite con inusitada frecuencia en los comités de dirección de las empresas mal gestionadas. Es imposible acertar en el 100% de las decisiones incluso para las personas más inteligentes, por lo que un canto a la excelencia de este tipo es un discurso absolutamente vacio que lo único que hace es corroborar la incapacidad de los dirigentes, su falta de valentía y su único interés de salvar su culo independientemente de las consecuencias que esto tenga para la empresa.

Yo he sido siempre muy autocrítico porque estaba convencido que sin autocrítica es imposible mejorar y que por el contrario, con auto-halago está garantizado el deterioro continuo de la gestión. La autoconfianza es una condición imprescindible para un buen manager y cuando la tienes no te importa poner sobre la mesa lo que no funciona y acometer planes para mejorarlo, lo único que te puede pasar es que te echen, pero habrá merecido la pena intentarlo.

Sin autoconfianza la única prioridad del manager es defender su posición, blindándose con personas “leales” que para trabajar con un manager de este tipo deben ser muy malos profesionalmente. A partir de ahí, solo queda montar una defensa numantina de su actuación basada en la excusa, la mentira y en general poca comunicación y falta de información. Ya nos enteraremos en breve que Rajoy ha “exigido” el rescate a Europa y que éste era parte del programa electoral del PP.

Como cabe esperar, algún acólito de Rajoy ensalza la valentía de las decisiones de éste. Hablar de  valentía cuando se hace obligado no parece de recibo. De esta manera, los recortes están hechos al dictado, porque Europa se parece cada vez más a una multinacional y los que hemos trabajado en ellas sabemos de la falta de capacidad para decidir cuando hemos perdido la confianza del headquarter. Así, llamar decisiones a una cadena infinita de recortes tiene bastante gracia, allí donde brilla un gran recorte no hay ni rastro de una decisión.

Para finalizar, simplemente expresar mis mejores deseos para este gobierno, pero que si hubiese una compañía que se llamase España S.A., cuyo CEO fuese Rajoy y su comité de dirección fuese el consejo de ministros, más pronto que tarde desaparecería.

Mas contenidos de / Antonio Alemán

No todos somos ventas

Antonio Alemán Archivo: Dirección de Ventas
Esta afirmación, que he sacado de Linkedin, que es alabada por quien la mencionaba y que no sabia de quien provenía, es una de esas típicas frases que se supone que trasmiten un best practices en una empresa, pero que a mi me parece

Management: Negocio y Staff

Antonio Alemán Archivo: Dirección de Ventas
He estado siempre en las unidades de negocio en todas las compañías en las que he trabajado. No obstante tuve la oportunidad de experimentar un par de años como director financiero en HP; experiencia impagable y que fue posible

Tambien te puede interesar

Share This