Amigos y residentes en la oficina

La amistad, mal entendida, es una trampa que debilita las organizaciones, ya que muchas veces, es parte de la “cultura de compañía” el pensamiento que algunas personas pueden llegar a tener de que tanto, hacia el exterior como hacia el interior, hay que ganar/comprar voluntades. Esta cultura genera managers clónicos a lo largo y ancho de la organización, pero  no es la única manera de activar el amiguismo, porque todo manager sin autoconfianza y con inseguridad, buscará apoyo en su equipo mediante la pseudo-amistad. Así se generarán  relaciones profesionales perversas, que le asegurarán apoyo a cambio de favores profesionales, pero que desde los ojos de un observador objetivo, se traduce en un rebaño fácil de dirigir y absolutamente incompetente.

Hace poco alguien me preguntaba si había perdido algún amigo por temas profesionales, y mi respuesta fue claramente negativa, añadiendo que quizás me perdí alguna vez trabajar con un buen profesional por amistad y me llevé alguna decepción por alguien que confundió los términos.

El manager que confunde los términos amistad y relación profesional se va a mover siempre en terrenos procelosos a los que llega por su incapacidad manifiesta para dirigir y que normalmente la disfraza bajo la forma de un management cercano, de colegas. Pero la pura realidad es su inseguridad, siendo su maniobra defensiva para mantener una posición a la que ha llegado inmerecidamente, pero que le gusta.

¿Por qué los colaboradores entran en ese juego? Pues supongo que por falta de referencias. Este comportamiento tiene una cierta explicación cuando eres un novato, pero para empleados estándar responde a una falta de profesionalidad. Al final se junta el hambre con las ganas de comer, y entre uno y otros llegan a una situación donde la profesionalidad brilla por su ausencia  pero donde aún se obtenían resultados porque la situación de mercado admitía todo.

Ahora con la crisis esa “amistad” da la cara cuando ante un ERE o desvinculación, se pagan los favores prestados por los leales frente a los argumentos objetivos de quienes tienen que salir. Esto para la empresa es fatal, pero si rebobinamos veremos que ese criterio de “amistad” estaba en el origen y es la causa fundamental que ha generado el problema que ahora se está resolviendo, porque cuando se montan equipos y organizaciones con ese criterio se está llamando a voces a un final quirúrgico.

Aún así, para quien le queden dudas sobre la existencia de esos comportamientos en las empresas, le animo a que se asome a los partidos políticos y sus comportamientos, mucho más visibles y por tanto conocidos, pero que reflejan fidedignamente un comportamiento genéricamente  social y específicamente empresarial. Clientelismo es la palabra clave en la génesis y funcionamiento de los partidos, cada barón, futuro candidato o “líder político”, se rodea de una cohorte de acólitos tan inútiles como el “líder” pero además con la componente de servilismo súper desarrollada.

Estos acólitos siguen al “lider” a ciegas, viven de los puestos creados artificialmente para compensar su lealtad y se mueven tras él como un auténtico bloque. Mirad al PSOE y su patética situación, una dirección y unos cuadros de mando instalados en la pérdida continua de votos y elecciones, pero donde nadie se mueve. Los zombis siguen dirigiendo y todos los borregos continúan apoyándoles (cada uno a su zombi), aunque con la nariz tapada por el hedor fétido que desprenden.

¿Y cómo pueden salir las empresas de esa situación? (ya asumo que desgraciadamente lo de los partidos políticos no tiene solución). Pues prescindiendo de estos managers y su grupo de incondicionales, a la vez que identificando managers con cojones (perdón por la expresión) que se pongan la crisis por montera, hagan lo que se tiene que hacer, crean en la profesionalidad, salgan del proceloso mundo del clientelismo y busquen el mejor equipo profesional posible, aunque eso signifique que se las tenga que ver en su equipo con gente con criterio que les hará la vida difícil.

Esto es una regeneración top-down porque si el CEO o Director General es promotor del amiguismo habrá que empezar por quitarle a él, lo que muchas veces es muy difícil. Si no se reacciona y se deja al primer ejecutivo que siga justificando sus malos resultados por la crisis, el fin de la empresa llegara tarde o temprano.

En cualquier caso, si eres un manager que trabaja en este tipo de entorno con alguien por encima que impone el modelo de compra de voluntades frente a protección laboral, te animo a que intentes aislarte, que no te apuntes a la práctica y que en tu equipo intentes trabajar con los criterios de elmalabar porque te hará crecer profesionalmente, tus resultados serán mejores que bajo el modelo de la compañía y lo único que te puede pasar es que dejes de trabajar para una compañía que no te merece.

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