Dejar espacio la versión moderna de delegar

Esta semana me pedían una recomendación de un libro sobre la delegación. Traté de pensar en alguno pero no me vino a la cabeza ninguno, y pensando sobre ello llegué a la conclusión de que la delegación tiene poco de arte o de técnica y tiene mucho más que ver con la decisión del manager de actuar de esa manera, y aunque es verdad que existen algunas recomendaciones sobre la forma de delegar- estas son simples y de sentido común- su desconocimiento nunca es la razón para que la delegación no se practique.

Delegar parece indicar que cosas que debería hacer el manager se las va pasando a sus colaboradores, mientras que en la mayoría de los casos- en los que la posición de management está bien definida y no se trata de una mera supervisión- la naturaleza de las funciones y actividades del manager son diferentes de las de sus colaboradores-. El manager se puede asomar a la actividad de sus colaboradores pero siempre asumiendo un papel secundario, sin comerse su terreno y aprovechando esas oportunidades para ejercer “on the job training”.

He utilizado en la introducción el termino delegación pero me parece que es un concepto bastante obsoleto y que no se corresponde con la naturaleza de la práctica de management que yo llamo “dejar espacio” a los colaboradores.

La autoconfianza y el entendimiento de que dejar espacio es la mejor manera de conseguir resultados son los dos verdaderos pilares sobre los que se construye una relación eficiente con el equipo. Porque sin autoconfianza nadie se va a atrever a soltar amarras y dejar que cada colaborador dé lo mejor de sí, porque existe el riesgo de que se equivoque y le cause problemas al manager timorato.

Hay managers que entienden que ellos son más capaces que sus colaboradores para hacer el trabajo y por tanto ellos tienen que ser los que tengan todo el protagonismo en la actividad, utilizando a los colaboradores como ayudantes de lujo. Sin embargo el buen management va por otros derroteros que aconsejan tener a los mejores y dejarlos actuar, porque el valor de un equipo es básicamente el valor de sus componentes y no la brillantez del manager.

El manager tiene que ser muy bueno preparando la estrategia y la planificación, y aun mejor, desarrollando a su equipo pero una vez que el plan está en marcha los actores principales son los colaboradores, y de su calidad dependerá la consecución de resultados. La falta de calidad profesional de sus colaboradores no es una excusa para no dejar espacio, es más, yo diría que es su sentencia de muerte como manager porque solo él es el responsable de esa calidad y  conocerá el porqué de su decisión de tener ese equipo o conformarse con él.

Se necesita una estrategia, unos objetivos bien identificados, un governance bien establecido y lo que yo llamo “dinámica de funcionamiento”- conjunto de normas de actuación dentro del grupo-. Todo ello compone el marco indispensable para poder dejar espacio, ya que con estos elementos se supone que los colaboradores actuarían correctamente y tomarían las decisiones adecuadas.

Dejar espacio no es perder el control ni desinhibirse de la responsabilidad. El manager es el responsable final aunque deje todo el espacio para que su colaborador desarrolle su responsabilidad. Deben existir elementos de control para que el manager sea consciente de la evolución y junto con el colaborador puedan buscar, con tiempo para reaccionar, planes alternativos, si fuesen necesarios.

El antónimo de “dejar espacio” sería micromanagement, termino mucho mas actual que delegar, quizás porque es una práctica muy extendida. El micromanagement tiene una atracción fatal en la que se cae con inmensa facilidad y a la que se llega por muchos camino, siendo los principales: la falta de confianza y la incapacidad de desaprender de un manager.

Ya he hablado de la autoconfianza, y en cuanto a la capacidad de desaprender son muchos los managers que son incapaces de cerrar su etapa anterior- como colaborador o como manager de menor rango- y dedicarse plenamente a su nueva función-por la que realmente le pagan y a la única que debería dedicar su esfuerzo-. Cuando el puesto le queda grande se refugia en lo conocido, incumple con su cometido y de paso achata a su equipo.

Con lo dicho “dejar espacio” seria ya una actitud imprescindible en el manager pero además hace que los buenos profesionales se sientan comodos y acelera su desarrollo. “Dejar espacio” es un must.

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