¿Director Financiero, Director General?

La semana pasada me sugería un amigo que hablase sobre, lo que desde su punto de vista era un hecho, la promoción de los Directores Financieros a las posiciones de Dirección General en tiempos de crisis, o cuando las cosas no van bien en una empresa y esta decisión pretende arreglar la cuenta de resultados .

Me decía que esa misma reacción se produce en la política y que de hecho se está produciendo, cuando los tecnócratas asumen el control en detrimento de los políticos.

Entiendo la similitud porque creo que son situaciones comparables, aunque no estoy totalmente de acuerdo con el paralelismo.Cuando esta situación se produce en política es casi una bendición porque aunque los tecnócratas no van a solucionar los problemas, al menos con sus decisiones técnicas adecentan los presupuestos, mientras que los políticos solo tienen interés en hacerse con el control de su partido para luego intentar ganar las elecciones, lo cual no tiene nada que ver con resolver los problemas reales de la sociedad. Vaya, que ni los políticos ni los tecnócratas solucionan nada, pero al menos la componente técnica de éstos tiene una cierta utilidad.

En la empresa sí habría un coste de oportunidad real cuando se tomasen decisiones técnicas para mejorar la cuenta de resultados sin considerar las consecuencias a medio y largo plazo sobre el negocio. Y esto es independiente de quién tomase la decisión y desde qué función viniese.

Se puede decir, si se tira de estadísticas, que la dirección financiera no es la mejor plataforma para que un manager se convierta en director general, y el sentir general, no sé si apoyado en estadísticas, es que las posiciones involucradas directamente con las actividades de negocio son las que se valoran más a la hora de buscar candidatos para dirigir una compañía.

Siguiendo esa línea de pensamiento, yo diría que no es exactamente la función de procedencia lo que marcaría la idoneidad para ser candidato, sino que sería el perfil que se ha requerido al manager anteriormente para acceder a esa dirección funcional, lo que marcará la idoneidad para ser candidato al top.

En este sentido, la función financiera es una función de especialista que requiere unos conocimientos específicos y unos perfiles muy poco ambiguos. A partir de estos principios y la posterior ejecución de la función, ese perfil se va a radicalizar hacia el control haciéndose cada vez más especialista y rozando el punto de no retorno. El buen director financiero se está volviendo más imprescindible, porque la organización se siente muy cómodo con él y con el paso de los años al financiero le sobreviene una cierta pereza a empezar una nueva vida fuera de su hábitat habitual.

Si en ocasiones el director financiero es candidato a director general, sin tener el perfil ni la experiencia, se debe a que es el manager que mejor conoce la compañía. Así, es un valor sólido y seguro desde el punto de vista de compromiso y lealtad, y sobre esas premisas, o la cosa va de “meterle mano a la cuenta de resultados “, o no hay un candidato claro en el equipo de dirección para asumir la posición.

Me viene a la mente el movimiento de HP hacia un perfil financiero, Mark Hurd, y con una hoja de ruta muy clara de aligerar la estructura de costes de la compañía.Sin entrar en el gran cinismo del individuo, creo que no fue una buena decisión porque efectivamente su única aportación fue el recorte por el recorte y en su mandato de 6 años, la empresa fue envejeciendo. Solo le puede hacer bueno su sustituta, Met Whitman, que después de 6 meses ha dejado ir a la compañía sin dar ningún paso para establecer la estrategia que HP necesita y está pidiendo a gritos.

Y aquí va mi opinión, los candidatos deben ser managers exitosos y con valencias libres para asumir nuevas y más importantes responsabilidades. La función de procedencia puede condicionar la experiencia de quien accede a una posición de top management, como también lo condiciona su perfil y sus habilidades, pero todo lo pasado es background que el nuevo director general utilizará para realizar las nuevas funciones que desde ese momento tendrá que desarrollar y que no tienen nada que ver con las de sus anteriores posiciones.

En algún post ya he hablado de “desaprender”, del sentido de negocio de un director general, de su capacidad para crear un plan de negocios aspiracional y de desarrollar una organización ganadora que haga alcanzable ese plan.

El director general tiene que tener un equipo de dirección en el que cada uno de sus componentes sea mucho mejor que él mismo y tiene que dejar espacio para que cada uno de ellos haga su máxima aportación al plan, consiguiendo que éste sea equilibrado, que contemple las prioridades adecuadas, pero que como en elmalabar mantenga todas las funciones en liza, sin que ninguna de ellas pierda peso en detrimento de otras.

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