El Manager Escaparate

Me pasa Antonio una descripción exhaustiva sobre lo que él llama “manager escaparate” y sobre la que me pide mi opinión. He intentado extractar todo el contenido que me ha pasado, realmente exhaustivo,  y espero no haberme dejado fuera nada relevante para la exposición.

Vacío como un maniquí pero deseable, deslumbrante y apetecible para el observador”.

“Para un equipo es una figura que en general les hace perder las referencias (sobre todo si es una empresa joven con gente joven, ahí puede pasar cualquier cosa), no fija objetivos de equipo ni compañía, de dudosos planes de desarrollo y numerosos planes de acción para mayor belleza y lustre del escaparate”.

“En general, si se hiciera una encuesta muy simple tipo nps, recomendaría trabajar con él?, el 100% de los encuestados que nunca han trabajado para el dirían SÍ; y casi el 100% de los encuestados que han trabajado con él dirían NO”.

Me parece  una descripción bastante negativa porque refleja falta de habilidad ( o ganas ) para acometer y manejar los elementos básicos del management pero sin embargo parece que poseen algunas capacidades excelentes que mucha gente puede pensar que sería una pena desaprovechar.Y ante esta tesitura hasta un buen manager se siente tentado a darle un cierto acomodo en la organización mediante un tratamiento especial que no ponga en él objetivos “serios”.

Este planteamiento me parecería un error porque la gestión y la capacidad de comunicación son dos excelentes pilares para un manager exitoso pero eso no quiere decir que estas dos cualidades se puedan desacoplar y creemos una organización con dos colectivos: los serios que aguantan los objetivos y el desarrollo de los equipos y los escaparate que aportan color. Hay que buscar mezclar solidez y comunicación pero en cada uno de los managers no estableciendo dos categorías.

¿Existen estos managers, retratados de una manera tan pintoresca? Desgraciadamente si y la culpa es de ese concepto tan extendido que para ser un buen manager hay que ser un buen líder y el plan de desarrollo de un manager se apoya en desarrollar su vena de líder, que por cierto muy poca gente tiene y que por cierto nadie necesita para ser un excelente manager.

En el post una nota discordante sobre liderazgo, hacía referencia a los partidos políticos que son capaces de construir presidentes del gobierno pero que son incapaces de sacar un líder de donde no lo hay, y aquí supongo que no se escatima en recursos para conseguirlo.

Hay proyectos que requieren de un lider porque se está creando algo que no existía o porque se quiere realizar un cambio drástico de estrategia en una gran compañía, y en esas circunstancias la buena gestión y el rigor en el desarrollo de profesionales y organizaciones se queda corto, y alguien con esas cualidades necesita además su liderazgo genético para tener éxito.

Pero estas situaciones representan un porcentaje irrelevante frente al gran colectivo de managers que necesitan desarrollo para acometer la prosaica tarea de construir el mejor equipo posible que consiga consistentemente sus objetivos y que permita que su empresa consiga resultados, en una compañía mediana o pequeña y en funcionamiento.

En los buenos managers o no existe la componente de líder ( lo que les limitará su capacidad de crecimiento ), o si existe esa componente más vale que la tengan latente hasta que de verdad se enfrente a una situación, que por tamaño o complejidad requiera de ella. Y que a nadie le quepa ninguna duda de que es una característica ( el liderazgo) muy recomendable para ascender en los cuadros de mandos de las compañías.

Esta fijación mía contra el liderazgo que tanto rechazo genera en muchas personas con las que discuto sobre esta cuestión nace de mi preocupación por como distorsiona los programas de desarrollo de los managers, desde cosas tan básicas como el precio (crear lideres debe ser más caro que crear buenos gestores), pasando por la decepción que conlleva el resultado, hasta la creación de una base inconsistente y absurda sobre la que los futuros escaparates construyen su carrera.

Sobre ese absurdo, los managers escaparate hacen pasar su locuacidad por liderazgo y se aprovechan de aquellos que viven en el error de confundir liderazgo con algunas de sus manifestaciones y que ponen una vara de medir incorrecta que se saltan todos los managers escaparate y frente a la que los gestores serios y cumplidores no dan la talla.

Me pedían mi opinión y la doy sin ningún tipo de consideración hacia ellos y a quienes los eligen, no son recomendables porque por sus características son la antítesis del manager, al menos para mí, y más nos valdría a todos que desapareciesen de la circulación. Porque no aportan ningún valor y además, como bien decía Antonio, crean una tremenda confusión en su equipo con daños colaterales que en muchos casos serán irreversibles.

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