Forward to the Past

La semana pasada en “La evolución del manager” hablaba de la importancia para una sólida carrera profesional, de dar pasos largos que consoliden el conocimiento y la experiencia,  adaptando la velocidad de ascenso a la realidad de las oportunidades que se producen. Nunca he tenido prisa en ascender a nadie, e incluso con candidatos  ya preparados, he intentado mantenerles un año más en su posición antes de la promoción.

Para evolucionar hay que crecer en people management, saber influir en organizaciones cada vez mayores y aprender a manejar situaciones cada vez más complejas que requieren de decisiones difíciles de tomar. La evolución significa olvidarte de la ejecución del paso anterior, que se incorporara como parte de la experiencia y aprender a ejecutar cosas nuevas.

Los puestos de management no son vitalicios y las empresas por necesidades de mercado deben ser competitivas, por lo que en un momento determinado los managers en el primer nivel ya no son la mejor opción. La competitividad no es un valor absoluto sino relativo y con el paso del tiempo, hay gente en las nuevas generaciones que vienen pisando fuerte, que tienen más conocimientos, más empuje y la suficiente experiencia como para tomar esas posiciones. Además, son perfiles que se adaptan mejor a los nuevos retos, con una velocidad más adecuada y con mayor capacidad de innovación.

Serrat, recibiendo  un premio de RNE, decía que en este momento de su carrera se hacia la siguiente reflexión “¿En qué medida valgo para el tiempo que estoy viviendo?”.Y esta es una reflexión que se deben hacer recurrentemente  personas de mucha experiencia que ocupan posiciones importantes, ya que sería bueno que estuviesen preparados para asumir, cuando llegue, la realidad que ya no son competitivos para mantenerse en esa posición.

Sin embargo  en estas situaciones la actitud suele ser de mantener el status a toda costa porque en el diseño de las carreras profesionales no se ha contemplado que en un momento determinado se acabe la trayectoria ascendente y de una manera natural se vaya volviendo a posiciones anteriores. Para el manager que lo está viviendo la palabra clave es democión y socialmente no se entendería.

Pero sería muy bueno poder desandar el camino como un paso natural dentro de la carrera profesional, y que llegado ese momento, hubiese alternativas eficaces  fuera del despido procedente o del arabesco lateral a una posición artificial, que normalmente se crea para alojar a esas personas “manteniendo su status”.

Podría ser algo así como el “acuerdo procedente” que articule una continuidad en un puesto real y digno, acorde con su “valía para el tiempo que está viviendo “, con pérdida de condiciones y una copensación parcial de las mismas. Pero como un paso normal y ya diseñado, y no como una democión.

Y si el manager cree que todavía está en fase ascendente y puede seguir con garantías en una posición de ese nivel, ” siempre le quedará el mercado “. Así que  lo tiene fácil, sólo tiene que asomarse al mercado, buscar una posición de ese nivel y el mercado dirá quién lleva razón.

Un gran ejemplo es el del PSOE este fin de semana, ya que no sé si alguna de las dos candidaturas era la correcta ni quiero hablar de política, pero sí puedo decir que se ha elegido mantener una organización piramidal de acólitos que mantengan el status, de los que querían perpetuarse arriba a toda costa. Una empresa que hubiese decidido con esos criterios habría firmado su sentencia de muerte y ojo, que en las empresas esos comportamientos no son tan evidentes  pero se dan con más frecuencia de la deseada.

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