Fuego amigo en las empresas

Son disparos realizados hacia el enemigo que finalizan causando bajas en nuestro propio bando. En las guerras se producían- y se siguen produciendo- por errores humanos que muchas veces se sustentan en la falta de preparación del tirador pero que muchas otras se producen por la incapacidad de interpretar los signos visibles que se supone que distinguirían claramente a los amigos de los enemigos.

Sin experiencia bélica, no tengo ninguna pretensión de aportar luz a este asunto y simplemente pretendo utilizar este término de “fuego amigo” para caracterizar situaciones que se dan en las empresas y que con buenas o malas intenciones producen problemas a otros empleados o a otros departamentos de la misma empresa.

Me sirven las razones aludidas en el primer párrafo para analizar las circunstancias que provocan este tipo de situaciones: falta de preparación e interpretación incorrecta.

En las primeras guerras- con un bajo o escaso nivel de profesionalización de los soldados- era bastante comprensible el error humano como causa importante de las situaciones de fuegos amigos; sin embargo este elemento nunca debería ser la causa del fuego amigo en las empresas. La empresa como tal y sobre todo cada uno de sus managers en particular se debe preocupar de proporcionar la formación y el coaching que cada uno de sus colaboradores necesita para cumplir su cometido.

Mas importantes me parecen los estragos de la interpretación incorrecta de los signos visibles- la estrategia de negocio sería el equivalente en la empresa de los signos visibles del campo de batalla -; y aquí aunque no se puede descartar una actuación negligente de un empleado que consciente o inconscientemente no sigue esa estrategia, me parece que en la mayoría de los casos el problema tiene más que ver con la mala comunicación que se haya podido realizar de esta.

Me parecen más graves y más corrosivas las consecuencias que se producen cuando la estrategia no se ha comunicado correctamente porque en este caso es mucho más fácil que se produzcan tiros perdidos y consecuencias negativas para la compañía. Y lo califico de grave porque una de las prioridades más importante de un manager de negocio es, precisamente, establecer y comunicar la estrategia de negocios a su equipo de managers, para que estos la extiendan a través de los cuadro de mando hasta llegar al último nivel de colaborador raso.

La falta de claridad en la estrategia crea confusión entre las diferentes funciones que aprovecharan esa confusión para hacer una interpretación parcial de la que poder sacar un beneficio particular a costa de generar una perdida en otra parte de la organización. Todo ello, todavía, antes de considerar los agravantes de la mala voluntad y las luchas fratricidas inherentes a la condición humana y espoleadas por la escasez de oportunidades de promoción.

La política nos da también excelentes ejemplos de fuego amigo y por su actualidad me gustaría citar la postura de los dos imputados de la Junta de Andalucía- Chaves y Griñan- que en vez de renunciar a sus actas de diputados e irse a sus casas- en la que ya deberían estar desde hace tiempo- se mantienen por intereses absolutamente personales ensuciando el discurso de Pedro Sanchez y Susana Diaz.

¿Se pueden calificar estas decisiones como errores de los imputados? Por supuesto que no, todo es achacable a la falta de claridad en la comunicación de una parte de la estrategia- en lo que atañe a la corrupción- y además en la falta de capacidad de management de Pedro y Susana que le dan más peso a las lealtades- la importancia de las federaciones- que a la consistencia que todo político debería mostrar.

Es muy importante la coordinación entre los miembros del comité de dirección de una compañía para que se eviten las tentaciones de hacer la guerra por libre; porque además cualquier estrategia de negocio que se precie producirá tensiones entre las distintas funciones y departamentos, y los buenos resultados van a requerir optimizar cada una de las funciones y para acercarse a ese óptimo hay que alejarse de los comportamientos “blandos ” de los miembros del comité.

Los malos Ceos y sus equipos de dirección son los auténticos responsables del fuego amigo que desgraciadamente está presente de una forma masiva en nuestras empresas. Un estilo de management ganador y exigente debe apoyarse en buenas estrategias y buena labor de comunicación para que los equipos de dirección actuen coordinadamente, sin provocar fuego amigo, pero sobre todo, sin perder un ápice de competitividad en su actuación en el mercado.

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