Gestionando al Jefe

Publiqué un post sobre “ dirigir managers “ y me han sugerido que escriba sobre la otra cara de la moneda: cómo gestionar a tu jefe cuando eres un manager .

Se puede hacer una interpretación peyorativa de la sugerencia, en el sentido de aprovecharse del jefe con buenas o malas artes para conseguir cosas de mi interés. Conociendo a quien me hace la sugerencia no voy a hacer esa interpretación, que para mí tampoco sería ni adecuada ni interesante .

Está también fuera de este contexto todo aquello que tenga que ver con intrigas, infiltrados y cualquier otra practica interna de juego de poderes mal entendidos.

Una vez acotado el tema hay que resaltar su importancia, porque mi jefe va a influir en mi carrera profesional (de la que yo soy el único responsable) y es un hecho que uno de los motivos de insatisfacción, y en muchos casos la primera causa para querer dejar una compañía, es precisamente nuestro jefe. Por tanto, por mi calidad de vida a corto plazo y por mi carrera profesional a largo plazo plazo, más vale que ponga todo mi empeño en gestionar bien mi relación con él .

Un manager que tiene empleados a su cargo, debe tener facilidad para ponerse en los zapatos de su jefe, que como él, también es manager. De esta forma, debería facilitar la labor de su jefe y debería ser coherente en sus pretensiones y actitudes como empleado,así como en sus actitudes como manager hacia sus propios empleados, de modo que con esta premisa debería tener ventaja para establecer una relación fluida y productiva con su jefe. Dicho de otra manera, hay que ser consecuentes, y si se es exigente hacia arriba deberían entenderse las exigencias desde abajo. Cuando eres manager (buen manager) sabes que muchas veces no puedes trasmitir hacia abajo toda la información y sabes que esa falta de información impide el entendimiento de determinadas decisiones. Eso te puede pasar a ti y cuando te pase, debes hacer acto de fe como tu esperas de tu gente.

En ningún caso la relación entre ambos debe ser dirigida desde abajo y la responsabilidad de dirección esta siempre en el nivel superior. Si el manager del nivel superior no tiene carácter, personalidad o capacidad para dirigir, el jefe de éste será el que tenga que tomar la decisión sobre si es la persona adecuada para esa posición. Mientras ese sea el caso, nadie por debajo del cuestionado manager puede suplantarle o, como decía al principio, aprovecharse de sus debilidades para jugar en su propio beneficio o intrigar aprovechando la situacion.

Por “gestionar a tu jefe” entiendo una actitud positiva que facilite la relación entre ambos, que permita una comunicación fluida y que, en la medida de lo posible, aporte a ambas partes un nivel de satisfacción que les permita ir a trabajar con el ánimo suficiente como para centrarse en sus reponsabilidades y no en discutir o actuar para que las cosas no exploten.

Cada manager, a su nivel y según “elmalabar”, debe tener una componente de vista de pájaro que trascienda los requerimientos para su propia responsabilidad y ponga esa habilidad a disposición de su compañía para colaborar en la elaboración de la estrategia y en general, para aportar ideas. El canal para efectuar esa colaboración debe ser su jefe inmediato y dentro de la gestión del jefe esta faceta debe tener importancia fundamental .

Cualquier manager debe tener capacidad de influencia en su jefe para aportarle ideas que este último utilice en sus propios planes y por encima. Por el contrario, no debe ser un “ yes man “ que esté de acuerdo, o muestre estar de acuerdo sin estarlo, practicando una critica constructiva en beneficio de los interés del equipo.

Las relaciones “one-to-one” con el jefe están enmarcadas en un contexto de estrategia y cultura de empresa, además de en un contexto de estrategia y dinámica de equipo. A partir de ahí, el respeto y el reconocimiento mutuo deben ser la base para la buena relación y las dos partes tienen la misma responsabilidad en poner toda la voluntad. Si aquí existe un desencuentro, la relación fluida y eficiente tampoco será posible.

El siguiente elemento es ganarse la confianza.La credibilidad hace la vida más tranquila y una falta de credibilidad hace de las relaciones un infierno, porque el jefe estará constantemente encima. Para ganarse la confianza hay que ser previsible y hay que saber informar. A ningún manager le gustan las sorpresas y si hay malas noticias, es mejor que tu jefe las sepa cuanto antes para evitar que él se pueda enterar porque desde arriba le tiran de las orejas y le pillan en fuera de juego.

  • ¿Y ante los conflictos? Diálogo directo para resolver las diferencias, pero siempre con respeto hacia la posición y la persona, y siempre en conversaciones privadas, sin exteriorizar las diferencias.
  • ¿ Y si el jefe es inaguantable? Asegurémonos que objetivamente estamos en lo correcto y si esto es así solo existe una solución, dejar ese equipo y buscar posiciones donde podamos encontrar situaciones normales.

Desde mi punto de vista cuando no existe buena relación la culpa siempre será del jefe, pero eso no es consuelo si la vida se vuelve imposible y me puede perjudicar en mi carrera profesional. He hablado de respeto personal y a la posición, pero esto no significa servilismo ni humillación, ni tampoco conformismo.

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