La generación tapón

Escuché por radio una entrevista con Josep Sala Cullell en la que hablaba de la generación tapón; he buscado el artículo y me ha parecido muy interesante, quizás porque ese efecto tapón siempre lo he considerado la causa fundamental de los problemas de las empresas. El articulista no pertenece a esa generación y yo sí, pero creo que aunque alguien pudiese interpretar un cierto despecho, la esencia del artículo es correcta.

Cuando se habla de una generación entiendo que se está caracterizando un comportamiento genérico que indudablemente no será aplicable a todo el colectivo, aunque sí a una gran mayoría; y cuando se trate de actuar se debe hacer con la estrategia de destape pero considerando cada situación individual.

Los T (llamemos así a los de mi generación) tienen las posiciones tomadas desde tiempos remotos y su principal criterio de actuación es el instinto de conservación, criterio que aplican sin importarles las consecuencias nefastas que su comportamiento tenga para el negocio. Me extrañaría que no fuesen conscientes de sus limitaciones y por tanto actuasen sin mala fe; me parece más plausible que sean conscientes aunque, ni tienen capacidad de reacción, ni malditas las ganas de reaccionar.

La generación tapón lo es en su máxima extensión, y no se limita a ser un problema que afecta a los managers sino que afecta a todos aquellos que tienen que dirigir: ya sea una empresa, un partido político o un país. Y por ello voy a volver a tirar de la expuesta vida política para ilustrar comportamientos que también se dan en las empresas pero que son menos observables.

Los partidos políticos, en esta país al menos, son el paradigma de la generación T, son una auténtica colección de T que taponan absolutamente cualquier iniciativa o idea nueva (de las que por cierto tan necesitados están); que se rodean de auténticos leales, mayormente poco dotados para desarrollar cualquier actividad profesional; y que huyen de cualquiera que vean con iniciativa, ideas, dinamismo o simplemente inteligencia.

Esta estrategia clientelista es un camino sin retorno donde, por tanto, la evolución personal pasa por convertirse en una T o no hay futuro, y de ahí, que con el tiempo la generación T abarca a casi todos los individuos contemporáneos. En política además existe el corporativismo y las T de diferentes partidos se unen en lo fundamental para mantener su status y para no modificar las normas de juego.

Además, en los partidos políticos las nuevas generaciones envidian a sus mayores, se mezclan con ellos y les hacen el juego esperando que, por razones de causa mayor, se produzca una sucesión dirigida y alguno de los novatos vaya entrando en el círculo mágico. Estas situaciones se dan con cuenta gotas pero no desaniman a los novatos, ya que mientras pasa el tiempo ellos siguen gozando de los privilegios asociados a la lealtad.

Un ejemplo se da en el circo de las primarias del PSOE:

Madina es el novato complaciente que se ha desenganchado de su generación natural y se ha convertido en una T prematura, renunciando a servir a la política para servir a su político de referencia.

Susana Díaz, una nueva T llegada al círculo de privilegiados por dinastía.

Chacón, inteligente en el discurso de nuevos aires pero equivocada en un pequeño detalle: ella es también parte del pasado que hay que remover.

Y los barones, todos T (en negrita). Son ellos, constituidos en comité los que van a tomar las decisiones, ¿qué se puede esperar?

De vuelta al campo empresarial donde, como decía antes, se repiten las mismas situaciones tan visibles en la política, es necesario que se produzca una auténtica revolución basada en una operación destape y con la llegada a los puestos de responsabilidad de los genuinos valores de la nueva generación.

Y a quien corresponda tomar las decisiones, que no tema por las consecuencias del cambio generacional porque los T tienen tan alto su listón que es imposible que las nuevas ideas y la falta de “experiencia” de los novatos puedan hacerlo ni peor, ni siquiera igual de mal, que los consagrados.

http://www.lapaginadefinitiva.com/2013/11/14/la-generacion-t-nos-ha-arruinado/

Mas contenidos de / Antonio Alemán

El manager y la estrategia

Antonio Alemán Archivo: Dirección de Ventas
En este post voy a hablar de la involucración del manager con la estrategia y lo voy a hacer desde dos consideraciones : diferenciando Estrategia ( con mayúscula ) de estrategia (con minúscula ) y considerando el posicionamiento

El alto precio de no tomar decisiones

Antonio Alemán Archivo: Dirección de Ventas
En el plazo de una semana el PSOE se ha vuelto a dar un batacazo electoral y la selección española de fútbol se vuelve a casa con una tremenda desilusión de todos los seguidores. La situación me ha recordado un par de post que

Tambien te puede interesar

Share This