La Remontada

Tuve la suerte de formar parte de Vodafone durante los años 2002-2009 en los que dimos un buen bocado a la participación de mercado de Telefónica. Esto se produjo, porque un equipo nuevo, sin ataduras con el pasado, con un razonable prestigio como para generar confianza, con un mercado favorable y con un competidor en su zona de confort, echó mano de los business basics para establecer una nueva estrategia. Esa estrategia tenía que ser diferente y rupturista, porque si se intenta  emular al líder del mercado, la situación no va a cambiar.

Sin el competidor en la zona de confort, este trabajo hubiese sido más difícil. Esta aparente contrariedad es debida a que para que se produzca una recuperación significativa de market share es imprescindible la pasividad del principal competidor, la cual se suele producir,  por extraño que parezca, después de la instalación del líder en su zona de confort.

 Con el objetivo de la remontada lo que hay que hacer es cambiar el equipo de dirección como primera e imprescindible medida. Sin embargo  este primer paso en muchos casos no se llega a producir, porque los intereses personales de los directivos se anteponen a la lógica de la necesidad de cambiar a los directores para poder regenerar la organización y establecer una nueva estrategia ganadora.

Hay una hoja de ruta muy sencilla para recuperar la posición perdida en el mercado:

Cambiar a los responsables y poner gente sin ataduras con la fatídica época pasada.

Regenerar la organización. Una organización perdedora, con falta de confianza y que se siente amenazada, es incapaz de crear una estrategia que dé la vuelta a los resultados.

Establecer una estrategia para resolver los problemas estructurales que la compañía tiene, porque los malos resultados nacen de estos problemas y se reproducen por mala gestión.

Establecer un plan que ponga en práctica esa estrategia, basado en el buen hacer y con comunicación continua para restablecer la confianza del mercado, antes que las medidas estructurales tengan tiempo para surtir efecto.

A título ilustrativo, voy a establecer una analogía entre una empresa que quiere ganar mercado y el PSOE, que imperiosamente lo necesita.

El PSOE viene de una pérdida de participación de mercado espectacular, con unos barones instalados en la derrota, sin ninguna credibilidad y que son unos auténticos muertos vivientes. Es imposible que estos miembros del partido  no sean conscientes de la situación, pero sin embargo apelan a su responsabilidad, en un momento tan difícil, para no abandonar el barco,  con unas “caras nuevas” que se han plegado a ellos y se han dejado imbuir por los privilegios inherentes a  apoyar a los zombis establecidos.

 Señores barones, me conmueve su responsabilidad y su generosidad  pero si realmente quieren hacer algo por su partido y por la sociedad, váyanse. Y llévense a los “las caras nuevas” que con su apoyo a ustedes, han demostrado su falta de criterio y su incapacidad.

El PP, como Telefónica en mis tiempos de Vodafone, está en su zona de confort (bueno con la mayoría absoluta debería decir súper confort) y allí seguirá los próximos tres años ganado en arrogancia pero desgastándose de cara a las próximas elecciones. Así, este es el momento para que el PSOE desarrolle una estrategia rupturista como ocurriría en una empresa que quisiese remontar con su mayor competidor confortable.

Existen problemas económicos, políticos, sociales y es muy difícil arreglar todos a la vez, pero esos problemas se pueden jerarquizar, ya que los problemas sociales son la raíz de los otros dos y la única solución de verdad, pasa por hacer una regeneración social que genere una nueva materia prima para tener buenos empresarios, banqueros, trabajadores y hasta políticos.

El elemento diferencial y rupturista de la nueva estrategia del PSOE podría ser la regeneración de la sociedad, cogiendo el testigo de los movimientos populares para canalizar esas acciones a través de sus bases, porque desgraciadamente las manifestaciones populares consiguen muy pocos resultados, mientras que los partidos políticos deberían ser los impulsores naturales de los cambios sociales.

Aún así, antes de dar ese paso, deberían hacer los deberes internamente y producir una regeneración real de su propio partido.

La hoja de ruta para PSOE se debería plasmar en algo parecido a:

Sacar a todos los barones, creo que se llama comité federal, y a todas las “caras nuevas” que se hayan apuntado a la continuidad de los zombis.

Encontrar un líder, y aquí sí que la palabra líder es la correcta, que establezca una visión que provoque una regeneración social

Producir una regeneración del partido erradicando la corrupción, el clientelismo y todas las lindezas que en ese ámbito se prodigan, apostando por listas abiertas.

Establecer las prioridades para el cambio social escuchando a la sociedad, creando una sociedad competitiva donde los necesarios programas solidarios se apliquen a la misma y no al mercado laboral, erradicando (sobre todo) nuestra “cultura” (ventajismo, vivir de subsidios y subvenciones, corporativismo, escaqueo, corrupción, etc.). La sociedad debe ser consciente de que en ninguna circunstancia se dan duros a peseta y que hay que tener ambición, pero sin sobrepasar las capacidades de cada uno, por mucho que las burbujas animen al exceso.

Preparar y ejecutar a través de sus bases, un plan que promueva las prioridades del cambio social.

Este planteamiento seria un auténtico breakthrough que impactaría en el reconocimiento del partido y que produciría un incremento de militantes y futuros votantes. Bueno, realmente esto es lo que pienso que pasaría extrapolando mi experiencia en la empresa, ante acciones parecidas, pero claro, los registros de la política me son completamente ajenos y me temo que van por otros derroteros: ellos y nosotros nos lo perdemos.

Tanto en el mundo de la empresa como en el de la política, si se juega a lo de siempre, pasará lo de siempre. En el caso del PSOE, volverán a perder, porque el desgaste del PP será compensado por su propio desgaste,  y aunque ganasen por la mínima, seria otra victoria política sin beneficios para la sociedad.

La hoja de ruta para la remontada es muy sencilla pero si no se siguen sus pasos, regenerando la dirección, la estrategia y el ánimo, ni con esa simplicidad llegarán los resultados.

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