Las dos caras del CV

Con cierta frecuencia me piden consejo sobre la forma de presentar un curriculum vitae y por supuesto siempre me presto a ello, motivo por el cual tengo preparada una estructura que hoy voy a compartir.

Existen dos caras a la hora de acometer un CV, desde quien lo presenta y desde quien lo recibe, selecciona y después evalúa. La aproximación que voy a utilizar aquí es desde mi experiencia viendo CV de candidatos que he entrevistado durante mi vida profesional.

Lo menciono, aunque creo que es fácil entender, que es importante preparar un buen CV porque ese trozo de papel o mail será el primer elemento para una toma de decisión y es la fuente principal para propiciar la participación del candidato en el proceso. Es verdad que las redes sociales son ahora una importante fuente de información, pero aquí me doy mus, porque en los últimos procesos que manejé todavía no iban más allá de aportar una información complementaria.

En la otra cara, quien dirige un proceso de selección lo tiene que haber preparado correctamente si quiere tener éxito o minimizar las frecuentes y naturales trampas que estos procesos conllevan. Esta preparación debe ser anterior al trabajo con los CV y consiste en definir claramente el perfil que se requiere para la posición, enfatizando las aéreas más relevantes. Si este trabajo no se realiza, solamente la fortuna seleccionará al candidato ideal.

De este modo, ahí va mi aproximación al CV en una entrevista :

Formación: Es el primer elemento que busco y que casi siempre es un factor bloqueante ya que en caso de no existir me lleva a descartar al candidato. Reconozco que es injusto, porque la formación no tiene nada que ver con la inteligencia y la falta de la primera te puede hacer descartar un buen profesional, sin embargo ante una situación de alta demanda parece un criterio razonable.

Pero una vez chequeada la formación como primer filtro, para mí ya no tiene ninguna relevancia y me olvido de ella, porque lo que yo busco son los impactos de esa formación, cómo esa formación se ha trasformado en resultados, experiencia y en habilidades, y esto se encuentra en el resto del CV.

Saltos: Me fijo en los saltos profesionales, si han sido muchos o pocos, y sin existir un número mágico, ni muchos ni pocos me parecen bien. He llegado a descartar a un candidato que ya con una dilatada carrera profesional, no sólo había tenido pocos saltos sino que además había tenido el mismo jefe durante toda su trayectoria acompasando sus saltos a los de él. Por otro lado,  he descartado también a candidatos con muchos saltos.

Pero en los saltos y una vez descartados los extremos, yo busco varias cosas:

¿Son los saltos coherentes, tienen una línea o son incoherentes sin una idea clara de dirección?

¿Por qué el candidato decidió o acepto esa posición, cuáles fueron sus razones?

¿Qué resultados consiguió y que habilidades desarrolló, cuál fue el balance de la experiencia?

¿Por qué dejo la posición?

Su interés en el proceso y sus aportaciones: Si he completado satisfactoriamente las dos fases anteriores ahora llega el turno de intentar adivinar si el candidato, por interés y por perfil, encaja con lo que estoy buscando. Y para ello claramente evaluo la idoneidad para la posición actual por habilidades, experiencia y momento de su carrera profesional. Que la nueva posición sea un reto asumible desde su experiencia y que no sea algo que pueda hacer “con la gorra” pero que él está dispuesto a hacer por el proyecto, la compañía, etc.

Desde esta aproximación llega mi recomendación sobre la estructura del CV:

  • Datos personales
  • Formación
  • Saltos profesionales
    • Periodo de tiempo
    • Razón para optar a esa posición
    • Descripción de responsabilidades
    • Resultados obtenidos
    • Experiencia acumulada
    • Razón para el cambio
  • Resumen de habilidades adaptado a la posición a la que se aplica resaltando los valores más importantes. Información concreta para ganar en el proceso.
  • Una idea de futuro que trasmita la orientación profesional y el nivel de ambición del candidato, pero manteniendo la sensatez de modo que esa información complementaria no rezume excesiva ambición, pero que sobre todo tanto la orientación como la ambición estén en línea con los valores y la evolución que el CV soporta.

Para terminar sólo mi recomendación acerca de la estructura del CV es que debe evitarse en la medida de lo posible enviar CV genéricos aunque hay muchos formatos atractivos que se pueden utilizar.

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