Los directores generales : generación espontánea

Me sugieren que opine sobre cómo se selecciona a un director general, y no sé si responde a un interés de quien quiere llegar a serlo o se basa en la incredulidad de alguien frente al director general que le ha tocado en suerte. Sea cual sea la razón, voy a aprovechar la sugerencia para incidir en una idea incluida en el planteamiento de elmalabar : las organizaciones tienen que crecer desde dentro. En este sentido, el director general tiene que surgir por generación espontánea entre una serie de candidatos que estén preparados porque la política la compañía se base en el desarrollo de sus empleados para conseguir el mejor equipo profesional posible.

Para ser director general hay que haber sido un director funcional exitoso en su carrera, habiendo demostrado un compromiso con la compañía desde su posición funcional, siendo proactivo en involucrarse en los temas para los que haya sido requerido, aunque  trasciendan de su función. Debe haber demostrado que sabe ver las cosas con perspectiva y que dentro del comité de dirección, no es solamente el representante de su función sino que también es capaz de abstraerse de ese role para ver las cosas con perspectiva y contribuir a los “temas de compañía“, poniendo al servicio de éstos su conocimiento y experiencia, siempre desde la visión de la dirección general.

La política de la compañía debe poner en posición de candidatos al máximo número de personas posibles pero no debe nominar delfines ni crear expectativas en ninguno de esos candidatos, ya que no se trata de abrir una carrera hacia la dirección general sino desarrollar profesionales que objetivamente estarán en disposición de acceder a las altas posiciones de la compañía. Y si esto se hace bien, el problema que se generaría sería tener más candidatos que posiciones, problema que a priori no parece demasiado grave, sobre todo si se asume que las compañías con grandes profesionales siempre serán proveedores de talento hacia el mercado.

Ir al mercado a buscar a un director general es una evidencia del fracaso de la política de la compañía. Por consiguiente, si se ha llegado a esta situación, se debería elegir a alguien que tuviese como primera prioridad trabajar sobre la organización y establecer un grupo de managers que sean candidatos para el próximo movimiento en la punta de la pirámide.

Pero si la compañía no es consciente de la importancia de la promoción interna, cuando busque el candidato externo, buscará el mismo perfil que ha fracasado pero “mejor” y será un “vuelta a empezar”. De todos modos,  aún en el caso de que la compañía sea consciente de la transcendencia de este asunto, es probable que le dé pereza o un cierto vértigo no buscar un perfil comercial, marketiniano o de desarrollo de negocio.

No es fácil la tarea de buscar un buen director general en la calle. A pesar de que los head-hunters hacen una excelente labor de intermediación entre los candidatos disponibles y las empresas que contratan, no siempre los mejores profesionales están disponibles. Además, con cierta frecuencia  en las listas de candidatos te encuentras personas que aún siendo  excelentes profesionales, no deberían estar en ese proceso.

Los entrenadores de fútbol y sus cuerpos técnicos pueden dar luz sobre lo inadecuado de ir al mercado para buscar a los directores generales, ya que los entrenadores  llegan, están un tiempo y se van. Y cuando se van, hay que volver a empezar habiendo dejado en el club unos futbolistas que eran de su agrado, pero que quizás no lo sean del próximo, y sin haber construido nada sobre lo que seguir desarrollando un proyecto de equipo.

Tampoco  creo que el concepto de “cuadro técnico”( con un entrenador, su segundo y alguien más)  que se mueven de un equipo a otro, sea adecuado para el fútbol, aunque parece que es una práctica común. En cambio, sí que estoy convencido que ese concepto llevado a los negocios, con equipos directivos que se mueven de empresa en empresa es una mala práctica.

Si un director general llega en paracaídas a una organización, debe aterrizar con el objetivo de crear una estructura de managers y se debe hacer sin equipaje, con la idea de contar con el equipo que hereda y sin dar la impresión de una invasión. Es posible que tenga que prescindir de gente, identificar valores ocultos e incorporar nuevo talento, pero todo ello dentro de un plan de evolución de la organización basado en un análisis de los recursos disponibles.

Creo que hay una fuerte tendencia a fichar directores generales y sin embargo opino que las compañías deberían hacer un esfuerzo especial por establecer políticas de desarrollo que favorezcan la promoción interna en todos los niveles, incluidos los primeros. Abogo por ” el año del director general de la cantera” y por una cierta discriminación positiva, hasta que esta práctica se consolide en las empresas.

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