Management: ¿Evolución, revolución?

Ganar el mundial era casi imposible incluso con la mejor versión de este equipo, y lo sorprendente de la eliminación tiene más que ver con el momento en el que los jugadores han llegado, sin las fuerzas para encarar situaciones críticas, debido a que la liga española es la más exigente.

En una empresa y también en una selección se tienen que tomar decisiones a largo plazo- que yo llamo de negocio- y decisiones de gestión, a corto plazo y que marcan la ejecución de la dirección definida en la estrategia- la estrategia es parte del paquete de las decisiones de negocio-.

El momento para tomar la decisión del equipo con el que competir en Brasil fue después del mundial de Sudáfrica y parece que se decidió correctamente; y luego después de ganar la segunda Eurocopa la decisión pareció todavía más firme.

Aquel fue también el momento para criticar la decisión de Vicente del Bosque, pero entonces sonaban campanas de boda y tanto la prensa como los aficionados estábamos condicionados por la estrella recién conseguida. Por tanto, ahora no es el momento para las críticas y sí par el reconocimiento a una selección que nos ha dado muchísimo más de lo que hubiésemos podido soñar en el mejor de nuestros sueños.

Ahora hay que tomar una decisión de negocio y preparar un equipo para los próximos diez años; y como en Brasil hemos recibido un varapalo, este va a ayudar a tomar decisiones que con un resultado más decoroso no se tomarían.

¿Cuándo se debe evolucionar y cuando se debe revolucionar un equipo?:

Como ocurre en una empresa bien gestionada, la incorporación paulatina de nuevos integrantes a su comité de dirección evita la necesidad de una revolución. Sin embargo cuando la evolución no es un elemento de la estrategia de una compañía en algún momento se producirá la revolución.

Existen dos testigos de cargo del devenir de un equipo hacia su extinción: la autoconfianza y el espíritu ganador.

El espíritu ganador requiere de la autoconfianza y es su complemento perfecto-cuando trabajan y evolucionan en armonía- para emprender y tener éxito en cualquier proyecto.

Luis destapó y desarrolló la autoconfianza de la selección y desde esa plataforma y con un espiritu ganador hambriento empezaron a venir los éxitos; del Bosque añadió un tercer elemento- la relación personal con el equipo-, y ya sobre ese tridente vinieron el resto de los éxitos.

Pero cuando la autoconfianza hace que un equipo se crea invencible y el espíritu ganador decae debido a la importancia de lo ya conseguido, entonces, todos los beneficios que la armonía de ambos reportaban se convierten en elementos bloqueantes que minan la competitividad del equipo.

Cuando del Bosque decide jugar el mundial de Brasil sin provocar una evolución significativa- es verdad que ha incorporado jugadores pero en la mayoría de los casos con poca presencia- estaba provocando a cuatro años vista la necesidad de una revolución, porque la competitividad de su selección se vería sobrepasada.

En el futbol se da la circunstancia- que no ocurre en las empresas- de que existen selecciones menores que compiten a alto nivel, y en el caso de España con mucho éxito. Suelen ser la cantera de la que se nutre el primer equipo. Pero cuando el primer equipo no proporciona las suficientes oportunidades para la incorporación de los nuevos valores el segundo equipo se consolida.

Yo cogería a la sub21 y la ascendería de categoría, convirtiendola en la base de la absoluta, incorporando a ese esquema a los jugadores de la absoluta que todavía estuviesen mental y físicamente preparados para conseguir nuevos retos.

Seria reconstruir una casa antigua sustituyendo los cimientos y manteniendo elementos de construcción que todavía se encuentran en perfecto estado. Alternativa más inteligente que la de mantener la infraestructura desgastada y añadirle nuevos elementos de construcción.

Vicente del Bosque me prologó el libro Management Puro y Duro y a partir de ahí cuenta con mi eterno agradecimiento, además, como siempre ha contado con mi respeto no me apunto al coro de las criticas- ya he dicho que esas críticas hubiesen tenido sentido hace 3 / 4 años pero no ahora-.

Es una realidad que acertó como manager de gestión recogiendo el legado de Luis y mejorándolo, pero es verdad que quizás no acertó cuando decidió afrontar el mundial de Brasil con su selección. ¿Debería continuar como seleccionador? Creo que alguien nuevo podría ser más adecuado en este momento, aunque si él fuese capaz de recoger a la sub21 y hacer lo que hizo con el equipo de Luis, podría volver a funcionar; técnicamente está capacitado pero le sería difícil distanciarse para tomar algunas decisiones.

antonioaleman.es

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