Manager infiltrado

Se ha emitido durante unos meses el programa “El jefe infiltrado”, que sin tener el dato de las audiencias y con el riesgo de equivocarme creo que ha pasado con más pena que gloria.

Otro programa más que utiliza como tema a las empresas o a los profesionales de actividades comerciales; y en los que suele salir algún “gurú” que se convierte en el azote de los restauradores o peluqueras.
Me interesó ver qué había detrás de ese título y vi un par de capítulos.

La mejor aportación- o la única- fue hacer visible un grave problema que es muy común en muchas empresas y en el que incurren muchos managers: la falta de conocimiento de lo que ocurre en su organización.

Sin embargo el método elegido para solucionar el problema de la falta de conocimiento no puede ser mas rocambolesco, basado en el engaño y dejando en evidencia a los empleados. El jefe se disfraza y caracteriza, y se hace pasar por un novato en la empresa o un friki que por cualquier razón va a compartir una jornada con un trabajador.

Situación absurda que no se produce en el devenir normal de una empresa pero de la que el impostor trata de sacar conclusiones válidas. Sin embargo algunos jefes- no me atreveria a llamarles mangers-infiltran acólitos que son los ojos y oídos del jefe. Son los “servicios de inteligencia” más o menos clandestinos y con un objetivo espurio e inmoral.

Aprovecho pues, para opinar sobre el desconocimiento de los managers sobre sus organizaciones y equipos. Problema que surge de dos carencias provenientes de dos errores conceptuales: para un manager lo importante es tener contento a sus jefes y por tanto las capas superiores se convierten en la prioridad de su agenda; y parece que cuando te hacen manager- incluso en los niveles más bajos- ya perteneces a otra clase y te acostumbras a convivir en un terreno al que aspiras pertenecer en algún momento, pero que te aleja de tu equipo.

Pero ante estas torpezas esta la única realidad para un manager: solamente su equipo le llevará a la consecución de sus objetivos y la dependencia de ellos es total. Esta realidad debería ser suficiente para que la agenda de un manager tenga como máxima prioridad y como obligación inexcusable la dedicación a su equipo, obrando en consecuencia.

Debe establecer un entorno de cercanía, estando siempre a disposición de su equipo, teniendo abierta la puerta de su despacho y provocando el contacto informal.

Este planteamiento estará condicionado por el tamaño y profundidad de su organización. Sera muy fácil de realizar por un manager en una pyme o para un manager que maneje un equipo reducido.

Sera más difícil para un director general de una gran compañía, físicamente alejado de buena parte de su equipo; pero esto solamente quiere decir que su forma de actuar será diferente, pero no quiere decir que pueda excusarse de esa responsabilidad.

Tendrá que ser activo en la comunicación- por cualquier medio, y con mas facilidad gracias a las nuevas tecnologías- deberá visitar regularmente, y sin saltarse ningún compromiso, aquellos equipos que estén en otras localizaciones y deberá aprovechar cualquier oportunidad que surja para acercarse a cualquier empleado, independientemente de su nivel en su organización, será un tiempo de calidad tanto para el manager como para el colaborador.

He trabajado en compañías que tenían incorporadas esas prácticas en su cultura y os puedo decir que cuando desarrollas ese espíritu las ocasiones son infinitas y los beneficios serán excelentes.

Pero si no crees en ello e intentas cubrir el expediente con programas efectistas de nombres sugerentes- desayuno con el ceo, manda un tuit a tu director general, etc.- más vale no intentarlo porque los empleados no son tontos y se darán cuenta de lo artificial de la acción y de la distancia real con el susodicho ceo.

Cuando había despachos había que practicar el “open door policy”, ahora muchas de estas barreras ya no existe.

Pensad en lo inútiles que son muchas de las reuniones a las que asistís pero a las que se da prioridad por aquello de codearse con la púrpura y porque parece que con el equipo “hay más confianza” y ya habrá tiempo para atenderle.

Por último no confundir disponibilidad y cercanía con micromanagement e intromisión en las tareas de los colaboradores, hay que dejarles su espacio para que crezcan- y eso se puede hacer-.

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