Serendipity

Y Serendipia en castellano, es un término que además de resultarme interesante,  suena bien y representa la posibilidad de hacer descubrimientos deseables por accidente, lo cual se corresponde con la castiza chiripa. Nunca había pensado en relacionar esta palabra con el management, pero Francisco me lo ha sugerido para un post y como tal lo recojo.

Algunos la consideran una palabra mágica, genial y maravillosa, por la que por azar o por fortuna, encontramos algo mejor de lo que estábamos buscando y que supera con creces nuestras expectativas. Hay teorías que sostienen que el serendipity no es solo una cuestión de azar, sino que en realidad es una actitud positiva y optimista para encontrar aquello que estamos buscando.

Se ha escrito bastante sobre este tema y en general se aconseja estar despierto, ser activo y tener curiosidad para que este tipo de descubrimientos casuales ocurran. Por otro lado, el error es considerado como una fuente de posibilidades para que estas situaciones se produzcan.

En el terreno profesional, se ilustran los casos de serendipity con descubrimientos inesperados producidos por errores cometidos  en fase de diseño o durante la preparación de un producto. A este respecto, el pos-it es el caso más utilizado, donde un fallo en la preparación de un “pegamento”  se convierte en un sistema de fijación que mantiene las hojas pegadas, pero muy  fáciles de despegar.

No voy a utilizar el post-it como soporte de serendipity en la vida profesional, ni voy a hacer apología del error como camino a la casualidad feliz. En primer lugar porque representa una situación que puede no ser muy extrapolable y en segundo, porque un profesional que no cometiese errores quizás se vería privado de su experiencia de serendipity, pero posiblemente le iría francamente bien.

 Otro ejemplo se da en la vida cotidiana, cuando  de vez en cuando nos encontramos un billete de 10€ en un bolsillo de un pantalón que llevamos tiempo sin usar. Es bien sabido que la búsqueda de cosas perdidas siempre te da frutos, aunque casi nunca encuentras lo que buscas y terminas encontrando otra cosa. No obstante, a pesar del posible éxito, tampoco recomendaría el desorden como practica vital.

En la vida profesional me gustaría posicionar serendipity como una posibilidad real pero latente de que surjan ideas inesperadas que nos ayuden en nuestros planes, de modo que asumiendo que esas posibilidades existen, emplear una forma de trabajar que favorezca la activación de esa latencia.

Un buen manager tiene que convertir objetivos en una estrategia y en un plan de acción lo más detallado posible. Esa estrategia, sintetizada en los elementos claves (que suelo llamar punteros), debe estar siempre en su cabeza. Con esta base, si además posee un radar bien podrá barrer, guiado por los punteros, todo aquello que rodea a su actividad. La sensibilidad del radar va a depender también del interés del manager, un alto interés afinara el calibre mientras que la mecánica y el tedio impedirán cualquier captura

Actuando de este modo, irá mejorando continuamente la calidad de mi plan, adquiriendo información que sin los punteros sería neutra o poco útil, pero que cuando se observa condicionada por un contexto, se convierte en valiosa y se puede incorporar al plan para mejorarle. Así, de conversaciones intrascendentes, extraemos ideas a incorporar y leyendo un libro, identificamos párrafos que nos pueden servir para expresar mejor una idea que rondaba en la cabeza pero que no acababa de formar, y no estoy hablando de libros de management, sino de cualquier tipo de libro.

Llevar siempre en la cabeza las estrategias de tu negocio o de tu equipo es como llevarse el trabajo a casa y por tanto es una actitud frontal a la necesidad de desconectar y las filosofías de calidad de vida. Yo siempre he pensado que alguien con una responsabilidad profesional media o alta, difícilmente va a poder desconectar mentalmente y por eso siempre estará en disposición de disparar situaciones de serendipity.

En su jornada laboral el trinomio punteros-radar-dinamismo le va a permitir al manager analizar mas fácilmente cualquier situación que se le presente, y le permitirá sintetizar y por tanto decidir mejor. Le será mas fácil relacionar cosas en principio aparentemente inconexas, encontrando nuevas oportunidades y alternativas de actuación, o argumentos que le posicionen mejor en una negociación.

Las estrategias y los planes son el campo de actuación de un manager, y es allí donde el buen manager debe dirigir a su equipo. En paralelo serendipity, representa otra realidad a priori incontrolable pero que una buena estrategia y un buen “trinomio” disparan sus bondades.

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