Trabajar sin jefes, la holacracia

Empleados motivados y sin jefes, así funcionan las nuevas tecnológicas en EEUU: ” Muchas compañías están apostando por una organización basada en la corresponsabilidad y autonomía de los trabajadores”.

Así empieza y justifica el artículo que os adjunto una tendencia empresarial, que me ha dado pie a escribir este post. Primero un poco escandalizado por el atrevimiento, luego un poco molesto porque responde a una falta real de profesionalidad muy extendida entre los managers y por ultimo confiado en que esta tendencia no progrese.

Ya no soy jefe y por tanto no me siento ni atacado, ni en peligro pero me cuesta mucho trabajo pensar que esta tendencia haya llegado para quedarse y espero que sea tan poco exitosa como alguna iniciativa similar en otros ámbitos, por ejemplo, la cocina desestructurada.

Es verdad que hay tantos jefes malos que no me extraña que a alguien se le haya pasado por la cabeza prescindir de ellos, pero creo que se equivocan porque los jefes, los buenos, son imprescindibles, al menos en la concepción que yo tengo de la empresa hoy y la que puedo vislumbrar a medio plazo.

Autonomía y corresponsabilidad son las razones para justificar esta aproximación y por ello refuerza mi convencimiento de que no existe base racional para realizar un movimiento de estas características. Autonomía y corresponsabilidad no solo son compatibles con una estructura de managers sino que para elmalabar son dos de los elementos en los que se basa el éxito de este estilo de management, sobre todo en los managers de gestión.

Yo lo llamo dejar espacio, y en primer lugar lo sustento en colaboradores que se sientan responsables y por tanto sean merecedores de toda la confianza y después permitir, o aun mejor exigir, autonomía para que sean autosuficientes y así se acostumbren a tomar sus propias decisiones y crezcan profesionalmente. El manager que es capaz de trabajar con esos registros difícilmente creará la tensión que en algún momento el articulo recoge y muy al contrario será un catalizador para que la actividad de su equipo de los frutos esperados.

En una empresa se requieren modelos de negocio y estrategias, se requieren managers que tomen estas decisiones y se requieren managers de gestión para que trasformen esos modelos y esas estrategias en planes, para luego dirigir la acción de sus equipos. Sin ese marco y sin esa dirección de la ejecución difícilmente las acciones serán productivas, y ni los objetivos se conseguirían ni los mejores profesionales podrían ser eficientes.

Por tanto, no sé si el articulo se refiere solamente a los managers de gestión y es a estos a los que quiere exterminar, y se asume que seguirán existiendo los managers de negocio y a partir de ese nivel ningún jefe más. Pues ambos managers son igual de importantes porque son complementarios y ni la mejor estrategia volaría sin que los managers de gestión dirigiesen la acción.

Un buen manager, además, es el motor del desarrollo profesional de sus colaboradores y ejerce también un papel básico en la comunicación, como hilo conductor entre las estrategias y los que tienen que conseguir los objetivos mediante su actividad. En la holocracia no veo tampoco alternativas a estas dos importantes contribuciones, desarrollo y comunicación, que el buen manager de gestión realiza.

Resumiendo, la holacracia me parece una idea rompedora con largo recorrido y difícil camino para consolidarse, por lo que yo no apostaría por ella y elegiría como alternativa mejorar la capacidad de management, mucho más atractiva y que preserva a la especie de los jefes.

Pero para esta tarea se requieren buenos managers en la punta de la pirámide y en los comités de dirección y es por ahí por donde hay que empezar la tarea removiendo de esas posiciones a los managers que tienen una cierta aversión a priorizar la exigencia y el desarrollo de los profesionales, ya sea porque valoran mucho más los conceptos de negocio o porque tienen clara su única prioridad, mantenerse en la posición, y entonces les da pereza cualquier otra cosa.

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