YES I CAN

Voy a utilizar el archiconocido slogan de la campaña de Obama pero sin corregirle la plana, lo he modificado para que se adapte a un concepto muy relacionado con la idea auténtica pero para mí mucho más importante, la contribución individual.

La contribución individual es para mí el catalizador necesario para que cualquier esfuerzo se convierta en un logro, ya sea de tipo social o empresarial. La contribución individual se contrapone con una actitud dañina consistente en relativizar lo que yo pueda o no pueda hacer en una misión en la que hay muchos involucrados. Es natural sentir un cierto vértigo frente a un gran proyecto (el cambio climático) y muy difícil relacionar la utilización de un spray con el éxito de dicho proyecto, total lo que yo haga o deje de hacer es irrelevante. Yo creo que detrás de este razonamiento hay mucha filosofía barata pero sobre todo mucho escaqueo, por otra parte tendencia bastante natural en el ser humano.

Por contribución individual entiendo que en un equipo de trabajo de 8 personas, el equipo consigue los objetivos porque cada uno de sus componentes lo ha conseguido. Muchos managers siempre me han cuestionado este planteamiento argumentando que yo les he puesto unos objetivos y les he dado unos recursos y que yo debo exigir que sus objetivos se cumplan pero que debería dejarles libertad sobre cómo conseguirlos. Pues no, si 4 personas de su equipo son capaces de conseguir su objetivo individual, ¿por qué no los otros 4? Todos trabajan en la misma compañía, con los mismos recursos, si son vendedores venden los mismos productos, etc.

Intentando buscar las causas se me ocurren tres posibilidades: el que no cumple no tiene la actitud adecuada, o no tiene la aptitud adecuada, o se le ha puesto un objetivo descompensado con los recursos que se le han asignado. Pero ninguna de estas posibilidades me parece validas y desde luego no las acepto, porque este es precisamente el trabajo que tiene que hacer el manager, exigir a cada empleado la actitud correcta, desarrollar a los empleados para que sean aptos y planificar adecuadamente. Muchas veces después de este análisis llegas a la conclusión que la causa real es el manager que no hace su trabajo correctamente .Una ultima puntualización al respecto , la consecución de objetivos es básica para construir la satisfacción del empleado y si todo el mundo no cumple objetivos se crean dos categorías que conviven mal.

¿Es utópico pensar que en un equipo de ventas el 100% de los vendedores cumple sus objetivos? Posiblemente la experiencia de cada uno le dice que empíricamente es imposible pero desgraciadamente la causa fundamental de no conseguir la utopía es que casi nadie se la plantea seriamente. Es un buen ejercicio plantearse la utopía del cumplimiento del objetivo por el 100% de los vendedores y luchar por él, el primer premio puede ser conseguirlo y si no se consigue, el premio de consolación es un resultado que será mucho mejor que si los planteamientos y el espíritu del manager son “realistas”.

Cuando esta situación se trata con paternalismo por parte del manager que se siente cómodo protegiendo a los mediocres apelando un trabajo en equipo mal entendido se consiguen resultados no deseados, los mediocres se van acomodando, pierden dinamismo y se van haciendo mayores y finalmente cuando algún manager malabar les hace afrontar la realidad ya no existe capacidad de reacción. Y a los que subsidian a los mediocres no les hace demasiado gracia por lo que quizás se vayan de la compañía. O sea me quedo con los malos y se van los buenos.

No pretendo promover el individualismo frente al trabajo en equipo , ambos son compatibles, pero el trabajo en equipo es un elemento multiplicador de la eficiencia solamente si la prioridad es el desarrollo individual y la exigencia individual ya que una maquina con excelentes engranajes nunca funcionará si cada pieza no funciona per se .

El manager tiene que proponerse que todos sus empleados contribuyan individualmente con el cumplimiento de sus objetivos y con este propósito tienen que establecer un marco estratégico, tiene que planificar adecuadamente, tiene que ser riguroso en la ejecución y en el control y tiene que ser consciente que su máxima prioridad es desarrollar a sus empleados para conseguir el mejor equipo.

Como empleados, no practiquemos la desconexión de los proyectos ni porque nos parezcan desproporcionados a nuestra responsabilidad ni porque nos escondamos en la masa para vegetar, y nunca infravaloremos nuestra aportación porque todos y cada uno de nosotros somos necesarios en la sociedad y en las empresas para resolver los problemas y progresar.

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