Private Equity - Capital para Empresas con Gran Capacidad de Revalorización

Los Private Equity realizan operaciones de financiación a medio y largo plazo tomando participación en empresas no cotizadas y que presentan previsiones de alto crecimiento o transformación que puede resultar en un aumento drástico del valor de la empresa.

Las inversiones de los private equity generalmente respaldan las adquisiciones de sociedades de la mano del propio equipo directivo de las empresas adquiridas (management Buy-outs) o de un equipo externo de confianza (management Buy-ins) y las empresas se encuentran en una etapa consolidada y madura. Al contrario que los Venture Capital que se ajustan más al término capital de riesgo ya que invierten fondos en empresas de etapas tempranas y más jóvenes, asumiendo así mayor riesgo.

Es un modelo de inversión y gestión que estimula la rentabilidad a través del crecimiento empresarial sostenible. Esto se logra aportando la experiencia operacional, la gestión adecuada y, lo que es más importante, a través de la estrecha relación de trabajo entre el private equity y el equipo de gestión de la compañía.

En contraste con las empresas que cotizan en bolsa, que a menudo pueden tener miles de accionistas, los gestores de los fondos de private equity trabajan estrechamente con el equipo de gestión para mejorar el funcionamiento del negocio. Esta estructura de gestión facilita líneas de comunicación mucho más cortas entre la administración de la empresa (que suele tener participación en la empresa también) y el inversor, garantizando un compromiso constante entre los dos.

Este enfoque de “propiedad activa” significa que el private equity trabajará junto con el equipo de administración de la compañía para mejorar el valor del negocio. Esto puede involucrar a todas las áreas de operación, desde el crecimiento de la línea superior, ahorros de eficiencia, generación de efectivo y compras, hasta cadenas de suministro, marketing y ventas, etc…

Las firmas de private equity típicamente buscarán mantener inversiones por un período de entre cuatro y siete años, momento en el que buscarán vender, o ‘abandonar’, su participación, ya sea en la bolsa, a un comprador corporativo o a otro inversionista.

Las  operaciones habituales del private Equity las podemos clasificar en cuatro:

Capital expansión o desarrollo (Growth Capital): fondos para alimentar el  crecimiento de una empresa que ya ha superado el punto muerto y, por tanto, tiene resultados positivos.

Capital Sustitución (Replacement): el private equity sustituye, en parte, al accionariado actual. Es común como salida para empresas familiares que llegan a una situación de sucesión, además es común también cuando una empresa grande quiera realizar una desinversión en algún activo importante o unidad de negocio.

Operaciones apalancadas (LBO): la adquisición de la empresa se realiza con capital, más un apoyo financiero en forma de préstamo garantizado con los propios activos de la sociedad. Estas operaciones se realizan con empresas consolidadas que generen un cash flow suficiente para atender la parte de deuda.

Capital de reestructuración o reorientación (Turnaround): la inversión se realiza en empresas que pasan por apuros y que requieren fondos para poner en marcha plan de reestructuración.

En la Asociación Española de Capital, Crecimiento y Inversión (ASCRI), puedes ver una relación de las entidades de private equity y venture capital más importantes de España.

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