Desafíos del vehículo autónomo conectado: La conectividad 5G.

La gran cantidad de información que generamos es una de las principales características de nuestra sociedad en los últimos años: textos, imágenes, audios, vídeos… en definitiva, bytes. A medida que desarrollamos nuevas tecnologías como el 5G, que permiten aumentar la calidad y la precisión en la captura de esta información, el volumen de datos que generamos es cada vez mayor. La mejor forma de apreciar este fenómeno es ver cómo ha cambiado nuestra nomenclatura para expresar las magnitudes que manejamos, pasando de kilobytes o megabytes, a gigabytes o terabytes, y no es para menos.

Hasta cincuenta TB de información en tan solo ocho horas puede llegar a generar un vehículo autónomo conectado según algunas estimaciones, por lo que el volumen de datos que manejamos al pensar en una ciudad completamente conectada es sencillamente abismal si lo comparamos con lo que tenemos a día de hoy.

Esto nos exige plantearnos una serie de cuestiones:

  • ¿Cómo vamos a ser capaces de transmitir tal cantidad de información de forma estable?
  • ¿Cómo vamos a ser capaces de transmitirla con la mayor velocidad posible para facilitar la toma de decisiones y así evitar accidentes?
  • ¿Y cómo vamos a ser capaces de incluir a todos los dispositivos que pueden hacer uso de la conectividad en un espacio relativamente pequeño?

Tres preguntas que hacen referencia a tres desafíos enormes y que sin embargo tienen una sola respuesta: el 5G.

El 5G Forum.

Los pasados 25 y 26 de abril se celebró en Málaga el evento 5G, un espacio donde los principales agentes de la industria, el sector público y la sociedad nos reunimos para analizar de forma conjunta la importancia que tiene el desarrollo de una red de telecomunicaciones firme y estable en nuestro país.

El 5G, o quinta generación de la tecnología móvil, es un estándar de frecuencias que nos permitirá dar un salto en la manera en la que nos comunicamos, permitiendo la aparición de muchas oportunidades y casos de uso que aún no somos capaces de imaginar.

Desde aplicaciones relacionadas con el mundo de la medicina, pasando por el turismo, el ocio, La investigación, y como no, la movilidad, la práctica totalidad de los sectores se verán beneficiados con el desarrollo de este tipo de tecnologías puesto que permitirán:

  • Transmitir una mayor cantidad de información de forma estable e inalámbrica, con una latencia de un milisegundo, algo que hasta la fecha solo imaginábamos gracias a las conexiones por fibra óptica.
  • Aumentar de forma significativa la velocidad de las comunicaciones alcanzando hasta los 10 GB’s por segundo, lo cual supone hasta 100 veces más de lo que permite el 4G.
  • Y conectar hasta 100 dispositivos por celda al mismo tiempo, con lo que la red podrá dar cabida a millones de conexiones al mismo tiempo.

Centrándonos en el vehículo autónomo conectado, como ya sabemos tenemos 5 niveles de autonomía, que van del 1, con pocos elementos que aportan cierto grado de automatización de actividades, hasta el 5, que implica una conducción autónoma plena. Pero para poder alcanzar los niveles superiores hay un requisito imprescindible, y es disponer de la red 5G.

¿Qué se está haciendo en España?

El despliegue de la red será paulatino y cubrirá varias fases. Se espera que el verdadero pistoletazo de salida se produzca a partir de 2020, lo cual no significa que tengamos que esperar hasta ese momento para verlo en nuestro país.

Tres ejemplos 5G en España:

Telefónica, en colaboración con Nokia y Ericsson, ya está desarrollando varios pilotos en Segovia y Talavera de la Reina, en los cuales uno de los pilares clave es la conducción autónoma.

A su vez, en los próximos meses se crearán dos corredores 5G en nuestro país. El más conocido es el que unirá las ciudades de Vigo y Oporto, en el cual se podrá investigar y experimentar con vehículos autónomos.

Y por último, desde RED.ES se pretende lanzar dos pilotos 5G que permitan apoyar las primeras fases del despliegue de estas tecnologías en España, experimentar las técnicas de gestión de red y encontrar nuevos casos de uso con la colaboración de las empresas y los usuarios finales.

Conclusión:

Estamos a las puertas de una nueva forma de comunicación que permitirá grandes avances a múltiples niveles, tanto económicos como sociales,.

En los próximos años asistiremos a un cambio trasversal gracias a nuevos servicios vinculados con el internet de las cosas (IoT) y en la forma en la que las personas nos relacionamos con nuestro entorno.

Así que desde AEVAC queremos hacer un llamamiento a todos los agentes implicados:

Aprovechemos esta oportunidad y sumemos esfuerzos entre todos para conseguir que este cambio mejore la calidad de vida de la gente, y alcancemos así una sociedad más justa e inclusiva.

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