¿Qué ha supuesto la ley de startups para el ecosistema emprendedor?

¿Realmente era necesaria la ley de startups? ¿Qué es lo que ha supuesto para el ecosistema de startups en general esta nueva ley? ¿Cuál está siendo la utilidad real de esta ley para los emprendedores y sus startups? Lo analizamos en este artículo.

¿Era necesaria la ley de startups? ¿Qué cambios ha traído al ecosistema emprendedor?

Tras varios años de aplicación de la Ley de Startups, vamos a intentar hacer un análisis de lo que ha supuesto esta ley en el ecosistema emprendedor de nuestro país, para ello, rescato la conversación que tuve en uno de los webinars del certificado startup donde hablé junto a Juan Manuel Pérez de Aktion, acerca de este tema.

La necesidad de la ley de empresas emergentes y el acierto de la ley

Creo que la mayoría del ecosistema estará de acuerdo con Juan; era una ley necesaria. Conveniente sin duda.

La aprobación de la Ley de Empresas Emergentes, más conocida como Ley de Startups, respondió a una demanda histórica del ecosistema emprendedor español. Durante años, startups, inversores, fundadores y profesionales especializados reclamaron un marco normativo capaz de entender la realidad de este tipo de compañías: empresas innovadoras, con alto potencial de crecimiento, necesidad de financiación constante y un entorno de incertidumbre muy distinto al de las empresas tradicionales.

En este sentido, puede afirmarse que la ley era necesaria. Hasta su entrada en vigor, muchas startups se veían obligadas a operar bajo una normativa pensada para sociedades convencionales, sin tener en cuenta sus particularidades: la necesidad de escalar rápido, atraer inversión, captar talento especializado, probar modelos de negocio y adaptarse a mercados cambiantes.

La Ley de Startups intenta corregir esa situación mediante un conjunto de medidas fiscales, administrativas y laborales dirigidas a facilitar la creación, el desarrollo y la consolidación de empresas emergentes en España.

El reconocimiento legal de la identidad propia de las startups

Uno de los principales aciertos de la Ley de Startups es que, por primera vez, reconoce de forma expresa que las empresas emergentes tienen una identidad propia dentro del tejido empresarial.

Este reconocimiento no es menor. Supone aceptar que las startups no funcionan igual que una empresa tradicional y que, por tanto, necesitan reglas específicas. Más allá del alcance concreto de los incentivos incluidos en la norma, el hecho de contar con una ley propia tiene un valor simbólico y práctico muy importante para el ecosistema.

Durante años, distintos actores del emprendimiento español reclamaron una regulación específica para este tipo de compañías. La aprobación de la ley supone un primer paso para construir un marco más adaptado a sus necesidades y abre la puerta a futuras mejoras en materia fiscal, laboral, administrativa e inversora.

Principales beneficiados y beneficios de la ley de startups

La Ley de Empresas Emergentes afecta a varios perfiles dentro del ecosistema. Principalmente, pueden distinguirse tres grandes grupos beneficiados:

  1. Por un lado, están los fundadores y las propias startups, que pueden acceder a determinados incentivos fiscales y administrativos si cumplen los requisitos exigidos.
  2. En segundo lugar, se encuentran los trabajadores de startups, especialmente en lo relativo a stock options, atracción de talento extranjero y mejora de determinadas condiciones fiscales.
  3. Y, por último, están los inversores, que también encuentran incentivos interesantes para canalizar capital hacia empresas emergentes.

Aunque cada grupo se beneficia de forma distinta, todas estas medidas persiguen un mismo objetivo: hacer que España sea un entorno más atractivo para crear, financiar y hacer crecer startups.

1. La ley de empresas emergentes para fundadores y sus startups

Para que una empresa pueda acceder a todos los beneficios específicos de la Ley de Startups, debe cumplir los requisitos establecidos y obtener la certificación correspondiente como empresa emergente, tramitada a través de ENISA.

Una vez reconocida como startup, la compañía puede acceder a una serie de ventajas, especialmente de carácter fiscal. Entre las más relevantes se encuentran la reducción del Impuesto sobre Sociedades y la posibilidad de aplazar determinadas deudas tributarias. Las comentamos:

1.1. Reducción del Impuesto sobre Sociedades

Uno de los incentivos más destacados es la reducción del tipo del Impuesto sobre Sociedades. Las empresas de nueva creación pueden tributar al 15% durante los primeros ejercicios en los que obtengan beneficios, en lugar del tipo general del 25%.

Esta medida puede ser muy positiva para aquellas empresas emergentes que alcancen rentabilidad en sus primeros años. Sin embargo, su impacto real puede ser relativo, ya que muchas startups, por su propia naturaleza, tardan varios ejercicios en generar beneficios. En muchos casos, las compañías priorizan el crecimiento, la inversión en producto, la captación de talento o la expansión comercial antes que la rentabilidad inmediata.

Aun así, para aquellas startups que sí logran beneficios en fases tempranas, la reducción fiscal supone un alivio importante.

1.2. Aplazamiento de pagos tributarios

Otra medida relevante es la posibilidad de aplazar el pago de determinadas deudas tributarias durante los primeros ejercicios, sin necesidad de aportar garantías y sin devengo de intereses en determinados supuestos.

Esta facilidad puede ayudar a mejorar la liquidez de las empresas emergentes en una fase especialmente delicada, cuando cada recurso disponible puede ser clave para financiar el desarrollo del negocio.

1.3. Ventajas para emprendedores que compatibilizan empleo y proyecto propio

La ley también contempla medidas dirigidas a emprendedores que deciden iniciar su propio proyecto mientras mantienen un trabajo por cuenta ajena.

En estos casos, se prevé una bonificación del 100% de la cuota de autónomos durante un periodo determinado, siempre que el emprendedor compatibilice su actividad por cuenta propia con un empleo por cuenta ajena.

Esta medida busca reducir las barreras iniciales para quienes quieren lanzar una startup sin abandonar de forma inmediata su puesto de trabajo.

1.4. Menos requisitos fiscales y contables

La ley de startups intenta también reducir los trámites burocráticos del día a día de una startup.

Una de las medidas que más pasan por alto y es más interesante es cómo la ley exonera a las startups de ponerse en situación patrimonial contable de disolución por pérdidas durante los primeros años, algo muy habitual en este tipo de empresas de alto crecimiento.

Esto tiene sentido, ya que muchas startups atraviesan fases iniciales de pérdidas mientras invierten en producto, tecnología, contratación, marketing o expansión. Aplicarles de forma rígida las mismas reglas que a una empresa tradicional podía generar distorsiones importantes.

Con estas medidas, la ley intenta adaptar mejor la normativa mercantil a la realidad económica de las empresas emergentes.

2. Empleados y trabajadores tras la aplicación de la ley de startups

Aunque algunas medidas parecen pensadas principalmente para trabajadores, también benefician directamente a las startups. Es el caso de las mejoras en el régimen de stock options o de las facilidades para atraer talento extranjero.

Para muchas empresas emergentes, competir salarialmente con grandes compañías es complicado. Por eso, instrumentos como las stock options pueden ser fundamentales para atraer perfiles cualificados, implicarlos en el crecimiento del proyecto y retener talento a largo plazo.

Del mismo modo, las facilidades en materia de visados y autorizaciones de residencia permiten que las startups españolas puedan incorporar profesionales internacionales con mayor agilidad.

2.1. Stock options

Uno de los cambios más relevantes tiene que ver con el tratamiento fiscal de las stock options.

Las startups suelen tener dificultades para ofrecer salarios tan competitivos como los de grandes empresas tecnológicas o compañías consolidadas. Por eso, la posibilidad de complementar la retribución con participaciones o acciones de la empresa es una herramienta muy valiosa.

Antes de la Ley de Startups, la entrega de participaciones o acciones a empleados tenía un tratamiento fiscal menos atractivo. El trabajador podía verse obligado a tributar en su IRPF en el momento de recibir o ejercitar esas opciones, aunque todavía no hubiera obtenido dinero efectivo por ellas.

Esto generaba un problema evidente: el empleado tenía que pagar impuestos por un valor teórico, sin haber recibido liquidez real.

Con la nueva regulación, se mejora el régimen fiscal de las stock options. Por un lado, se eleva la exención anual hasta los 50.000 euros. Por otro, se retrasa el momento de tributación, que puede diferirse hasta que se produzca un evento de liquidez, como la venta de las participaciones, la venta de la compañía o su salida a bolsa, con ciertos límites temporales.

Esta modificación permite que las stock options sean una herramienta mucho más útil para atraer, incentivar y retener talento en startups.

2.2. Atraer talento extranjero

Otro de los puntos clave de la Ley de Startups es la atracción de talento internacional.

España cuenta con ventajas evidentes para determinados perfiles profesionales: calidad de vida, clima, buenas conexiones, coste de vida competitivo en algunas ciudades y un ecosistema emprendedor cada vez más desarrollado. No es lo mismo trabajar desde una ciudad con una alta calidad de vida en España que hacerlo desde otros entornos europeos menos atractivos para determinados profesionales digitales.

La ley intenta reforzar ese atractivo mediante medidas específicas para facilitar la llegada de talento extranjero.

Entre ellas destaca la creación de visados para nómadas digitales, pensados para profesionales que trabajan en remoto para empresas extranjeras y quieren residir en España.

Además, se introducen mejoras en las autorizaciones de residencia para emprendedores, inversores, estudiantes y trabajadores extranjeros. En algunos casos, se amplían los plazos de duración de estas autorizaciones y se simplifican ciertos trámites.

También se contemplan medidas fiscales para determinados trabajadores desplazados a España, permitiendo que puedan tributar bajo el régimen del Impuesto sobre la Renta de no Residentes a un tipo reducido durante un periodo concreto, siempre que cumplan los requisitos exigidos.

En conjunto, estas medidas buscan posicionar a España como un destino atractivo para profesionales digitales, emprendedores internacionales e inversores vinculados al ecosistema startup.

3. La realidad de inversores y la ley de startups

Los inversores son otro de los grandes actores beneficiados por la Ley de Startups. Aunque muchas de las medidas están dirigidas a empresas y trabajadores, los incentivos a la inversión privada son fundamentales para el desarrollo del ecosistema.

Al fin y al cabo, facilitar la inversión en startups también beneficia a las propias empresas emergentes, ya que mejora sus posibilidades de captar financiación en fases tempranas.

3.1. La deducción por invertir en startups

La primera tiene que ver con la deducción en el IRPF por la inversión por parte de personas físicas en empresas de nueva creación… Desde hace ya muchos años, existe esta deducción, con una serie de requisitos por parte de esas empresas de nueva creación.

Lo que hace la ley de startups, aprobada en 2022, es que desde este ejercicio del 2023 se amplían los porcentajes de deducción y la base de esa deducción, que pasa de ser de 60.000 a 100.000 euros, y el tipo, con el porcentaje de la deducción pasando del 30 al 50%.

Eso significa que, si alguien invierte en tu startup, una persona física, reuniendo los requisitos de antigüedad y de todo lo demás, pues tiene la posibilidad de deducirse en su IRPF un 50% de esos 100.000 euros que haya aportado a la compañía, de la sociedad o en un aumento de capital posterior.

Esto al final eso es un acicate bastante potente para atraer a inversores privados, business angels sobre todo, para invertir en tu startup.

En la ley, también hay una modificación puntual sobre la ley de inversión en empresas de nueva creación que hace que los fundadores de las empresas que cuenten con el certificado startup puedan aplicarse esta deducción en el IRPF por inversión en su empresa sin límites en el cap-table, algo muy útil en esas primeras rondas FFF.

Más allá de las ventajas citadas, el certificado es útil también en el caso de que llegase un requerimiento de Hacienda (algo más habitual de lo que parece tanto en deducciones por IS o IRPF) que te exigiese demostrar el carácter de empresa de nueva creación. De tal forma:

  • Si cuentas con el certificado de empresa emergente, emitido por Enisa, ya tienes un documento acreditativo ante cualquier organismo público de la condición de empresa emergente.
  • Si no tienes el certificado startup, tendrás que demostrar ante Hacienda que eres una empresa de nueva creación con actividad económica independiente, documentando y justificando tu actividad real (contratos, facturas, licencias u otros justificantes de operativa real…)​, con todo el trabajo que ello conlleva.

3.2. Carried Interest

Otra medida importante, aunque menos conocida, es la modificación del tratamiento fiscal del carried interest.

El carried interest es la retribución extraordinaria que pueden recibir los gestores de fondos de capital riesgo cuando las inversiones del fondo tienen éxito. Hasta la aprobación de la Ley de Startups, su tratamiento fiscal en España no era especialmente competitivo frente a otras jurisdicciones.

La nueva regulación permite que este tipo de retribución tribute de forma más favorable, integrando únicamente una parte de la renta en el IRPF bajo determinadas condiciones.

Esto puede hacer que España resulte más atractiva para gestores de fondos de venture capital y private equity, al ofrecer un marco fiscal más competitivo para este tipo de profesionales.

Desde una perspectiva estratégica, esta medida no solo beneficia a los gestores, sino también al ecosistema en su conjunto. Si España logra atraer más fondos, más gestores y más capital especializado, las startups españolas tendrán más oportunidades de financiación.

3.3. Simplificación burocrática para inversores extranjeros

La Ley de empresas emergentes incluye medidas administrativas que, aunque pueden parecer menores, tienen una gran importancia práctica para ayudar a favorecer la inversión como es el caso de los inversores extranjeros.

Hasta hace poco, cuando una startup española captaba inversión internacional, los inversores extranjeros debían obtener un NIE para poder participar en la operación. Este trámite podía ser lento, complejo y poco ágil, especialmente si el inversor no residía en España.

Para quienes asesoran habitualmente en rondas de inversión, este proceso era uno de los puntos más problemáticos. Un trámite aparentemente sencillo podía retrasar operaciones, generar incertidumbre y complicar la entrada de capital extranjero.

La Ley de Startups introduce medidas para simplificar este tipo de procedimientos, facilitando la identificación fiscal de inversores no residentes y agilizando su participación en startups españolas.

3.4. Limitaciones de la ley para ciertos inversores

Sin embargo, las deducciones fiscales más relevantes se aplican principalmente a personas físicas y a fondos VC y Private Equity mediante la mejora de tratamiento fiscal de la comisión de la Carried Interest. ¿Qué pasa con el resto de los inversores no encuadrados en estos grupos?

En el caso de los Business Angel y pequeños inversores, que deciden canalizar sus inversiones a través de una sociedad patrimonial o una SL, pueden perder parte de los incentivos previstos en la ley. Por este motivo, cada inversor deberá analizar cuidadosamente cuál es la estructura más conveniente desde el punto de vista fiscal y patrimonial.

También quedan en una posición menos favorecida las plataformas de inversión, los clubes privados de inversión y otros vehículos que agrupan pequeñas aportaciones de distintos inversores.

Una de las cosas que se echa en falta en la ley y que, probablemente, se mejore en futuras revisiones de la ley es mejorar la tributación de entidades que sirvan para aglutinar pequeñas inversiones en compañías que tengan este perfil de startup. La idea sería poder extrapolar ese tipo de beneficios o incentivos al impuesto de sociedades de las sociedades que inviertan en startup.

¿Qué mejoras deberían hacerse en esta ley de startups?

Sin embargo, aunque la ley aporta ventajas importantes, tras la experiencia empírica de la aplicación de la norma, hay algunos aspectos que tiene sentido revisar en posteriores revisiones de la ley, bien porque tienen un impacto relativo, especialmente en startups que todavía no generan beneficios (es decir la mayoría), o porque deja fuera a colectivos muy relevantes, que es lo que pasa con determinados inversores, vehículos de inversión y plataformas de inversión colectiva.

Por ejemplo, uno de los puntos que más sigue frustrando en la práctica es que el Business Angel más profesional, que normalmente opera a través de su patrimonial, se queda fuera del régimen de beneficios fiscales de la ley. Una paradoja bastante llamativa para una ley cuyo punto más fuerte son los incentivos a la inversión en startups.

Una idea para hacerlo podría ser poder extrapolar ese tipo de beneficios o incentivos al impuesto de sociedades de las sociedades que inviertan en startup.

Esperemos que en la siguiente vuelta de tuerca legislativa se corrija. El ecosistema lo lleva pidiendo tiempo.


En general, tras varios años desde que se comenzase a aplicar de manera efectiva, la ley de startups ha supuesto un cambio y aunque los beneficios no sean del todo tangibles y materializables, a largo plazo serán importantes.

Uno de los grandes éxitos de esta ley ha sido el certificado de empresa emergente que concede Enisa, y del que se han beneficiado más de 2.200 startups. Si quieres que tu empresa aprovecha la ley de startup, no esperes más y analiza si puede ser certificada como startup.

Rellena este formulario, contactaremos contigo lo antes posible.

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